IGR: 0233. Versión: 167. Rima: é-a. Hemistiquios 32.
Las Rosas (ay. Agulo, p.j. San Sebastián de La Gomera, isla de La Gomera, Santa Cruz de Tenerife, España)
Paséase bien, pasea, mi señora caballera;
me agarraba por la mano y me metió pa` su cueva.
Y ante el medio de la cueva había unas cruces puestas.
Me atreví y le pregunté qué cruces eran esas.
Esas cruces, pastorcillo, más vale que no lo sepas,
que son hombres que yo ha matado y los ha enterrado en mi cueva,
y ansina haré contigo cuando mi disgusto sea.
Me entregó una viruelita para que tocara en ella;
yo que la supe entender la templé y toqué con ella.
`Onde al medio la viruelita la serrana se durmiera;
yo del brinco que pegué quedé de la puerta afuera,
con el zapato en la mano y la media en la faldiquera.
Aguarde, aguarde, pastorcillo, que se le queda una prenda.
Esa prenda, mi serrana, viva cien años con ella.
Corrí yo y corrió ella, siempre corrí yo más que ella;
como no puede alcanzarme me enciende fuego a la tierra.