IGR: 0233. Versión: 148. Rima: é-a. Hemistiquios 70.
La Cruz Santa (ay. Los Realejos, ant. Realejo Alto, p.j. La Orotava, isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España)
En tierras del rey de España una serrana pasea,
blanca, rubia y encarnada, bonita, que no era fea;
lleva el pelo enrollado debajo de su montera,
que no se diferenciaba si era varón, si era hembra.
Se puso a luchar conmigo, me puse a luchar con ella,
ella me pegó una lucha, yo le pegué lucha y media.
Cuando acabó de luchar la serrana me venciera.
Me cogió por una mano, me llevó para su cueva .
De cruces y de calvarios tenía la cueva llena;
yo me atreví a preguntarle qué cruces eran aquellas.
Esas cruces, pastorcito, más vale que no sepas de ellas,
que son hombres que he matado, y los he enterrado en mi cueva,
y a ti te haré lo mismo cuando mi voluntad sea.
Prende el fuego, pastorcito, mientras voy a la ribera.
El fuego no está encendido, ya la serrana viniera;
de conejos y perdices trae la cintura llena.
La perdiz la cogió al vuelo y el conejo a la carrera.
Pela, pela, pastorcito, vete echando en la cazuela.
De aquellas mejores carnes hizo una rica cazuela;
ella se come la carne, y a mí los huesos me deja;
ella se come el buen pan, y a mí el cascarón me deja;
ella se bebe el buen vino y a mí el vinagre me deja;
Cuando acabó de comer, guitarra de oro me entrega;
yo, que lo sabía hacer, me puse a temblar las cuerdas.
Le toqué las seguidillas a la moda de mi tierra.
Y al son de la guitarrita la serrana se durmiera.
Yo que la veí dormida, eché a andar la cueva afuera, 2
con un zapato en la mano, y la media en la faldiquera.
Al subir una montaña, y al bajar una ladera,
os gritos de la serrana atormentan cielo y tierra.
¡Espérame, pastorcito, que se te queda una prenda!
Y yo diciendo entre sí para que ella no me oyera:
¡Los demonios que te lleven, tú no tienes cosa buena!
Si la prenda fuera de oro yo para atrás no volviera,
no voy a perder mi vida por una camisa vieja.