IGR: 0132+0818. Versión: 3. Rima: é-a. Hemistiquios 66.
Sigueruelo (ay. Santo Tomé del Puerto, ant. Sigueruelo, p.j. Sepúlveda, Segovia, España)
[La rueda de la fortuna nunca se pudo ver quieta,]
de una rodada que dio me ha traido aquí a esta tierra.
No me pesa haber venido, ni tampoco estar en ella,
que he visto la primer dama que por ella se pasea.
Atrevíme y preguntéle si era casada o soltera.
¿Qué le importa al picarón que yo sea lo que sea?
Y si algo se le ofrece, que suba las escaleras.
En apenas lo había dicho cuando ya estaba con ella.
El diablo, como nunca duerme y siempre está al centinela,
daba cuenta a su marido y a su marido da cuenta.
Don Carlos, vete a tu casa que tu mujer te hace ofensa.
Calla, hombre, lo que dices, mi mujer es santa y buena.
Don Carlos, vete a tu casa que tu mujer te hace ofensa.
Deja el caballo que corre, coge la mula que vuela;
deja los anchos caminos, coge las estrechas sendas,
y al entrar en la ciudad no ha visto la mejor seña
sino el ver su puerta cerrada, cuando siempre estaba abierta.
Con el puñal que llevaba hace un bujero en la puerta.
También mi mulilla entrará si las fuerzas me valieran.
Derechos a la cocina por ver lo que había en ella:
`taban la moza y el niño gobernando ricas cenas.
Derecho fue a la sala por ver lo que había en ella:
las medias del galán, las ligas de la doncella.
Derecho fue a la cama por ver lo que había en ella:
el galán y la doncella dormían a pierna suelta.
Con el puñal que llevaba le ha cortado la cabeza.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Coge este niño en tus brazos, dale la leche postrera.
¡Malhaya sean mis brazos si yo tal niño cogiera!
Dila, di la confesión aunque ello te ha de ir en ella.
Y al decir «yo pequé» el corazón la atraviesa.
Al otro día de mañana por la plaza se pasea.
El que quiera carne fresca, en mi casa lo hay de venta,
que he matado a mi mujer y al galán que había con ella.