La romería del pescador v1

IGR: 0409. Versión: 1. Rima: í-a. Hemistiquios 56.

Icod el Alto (ay. Los Realejos, ant. Realejo Alto, p.j. La Orotava, isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España)

Érase un viuda pobre    y no tenía más que una hija,
y le daba buen enseño    y también buena doctrina;
todos los días del mundo    por devoción lo tenía
de rezar el tercio entero    la corona de María.
Casó con un pescador,    que a pescar gana su vida,
y aunque es pescador de caña,    mantiene casa y familia.
Y un día, estando comiendo,    sospiraba y no comía.
¿Por qué sospiras, mi esposo,    por qué sospiras, mi vida?
¿Pues y no ha de sospirar,    si debo una romería?
Esa santa romería    vamos a cumplirla un día;
si la has de cumplir en muerte,    vamos a cumplirla en vida.
Él mismo hizo un barquito    y en él se embarcarían;
en el medio de las mares    ella le preguntaría:
Si queda cerca, mi esposo,    esa santa romería.
Pues ya quedan cerca, mi esposa,    los riscos de Berbería,
donde arrenegas de Dios    y de la Virgen María.
Pues no ha de renegar de Dios,    ni de la Virgen María,
no ha de renegar de Dios,    más que me quites la vida.
La cogió por los cabellos    y a la mar la botaría;
con la pompa de las naguas    sobre el agua se tenía.
¡Madre mía del Rosario,    sácame de esta agonía,
que, si tú de ella me sacas,    no te ofenderé en la vida!
La cogió por una mano    y a una peña la subía,
si la peña era de plata,    de oro se le volvería.
S` otro día de mañana,    en la playa amanecía,
con el rosario en la mano    rezando el Ave María;
las campanas y reloses    mil pedazos se hacían.
¡Oh, qué milagro tan grande    hizo la Virgen María!
Seyamos todas devotas    del rosario de María,
que aquí nos dará su gracia    y allá la gloria cumplida.

Bibliografía:
Recogida por María Jesús López de Vergara, 1953. (Colec.: López de Vergara, M. J). Publicada en FERU 1-Canarias 1969, p. 215, nº 209. Reeditada en IGR-vulgar 1999, pp. 344-345.