IGR: 0164+0100. Versión: 17. Rima: í-a. Hemistiquios 40.
Alcuéscar (ay. Alcuéscar, p.j. Cáceres, ant. Montánchez, Cáceres, España)
Un cazador va cazando por una espesa montiña,
los perros iban cansados, la caza no parecía.
Se ha sentado a descansar al pie de una hermosa encina;
el troncón era de oro, las ramas de plata fina
y en la ramita más alta estaba una hermosa niña
que con su mata de pelo todas las ramas cogía.
No te asustes, caballero, caballero, no te aflijas,
que en el vientre de mi madre me maldijo una tía mía
y hace siete años que estoy sola por esta montiña.
Hoy los cumplo, caballero, al punto del mediodía;
si te quieres aguardar, iremos en compañía.
¿Aónde quieres dir montada, en las ancas o en la silla?
En las ancas, caballero, que es para más honra mía.
Siete leguas anduvieron, palabras no se decían;
al cabo de las ocho leguas la niña se sonreía.
¿De qué te ríes, mi bien? De ti, de tu cobardía.
Golvamos la cara atrás, que la espuela me se olvida.
Si la espuela era de plata, de oro te la daría,
que mi padre marca el oro, y mi madre, plata fina.
Y el cazador fue cazado por las redes de la niña.