IGR: 0200. Versión: 6. Rima: í-a. Hemistiquios 68.
San Martín de Agostedo (ay. Santa Colomba de Somoza, p.j. Astorga, comc. Maragatería, León, España)
Sentada está la Gallarda, sentada está Gallardina,
hilando cabellos de oro, parece seda torcida.
Vio venir un caballero por aquella calle arriba.
Suba, suba, el caballero, suba, suba para arriba.
Al subir de la escalera y al entrar en la cocina,
viera las siete cabezas colgaditas de una viga.
¿Qué es aquello, la Gallarda, qué es aquello, Gallardina?
Son cabezas de lechones que traje de la montina.
Mientes, mientes, la Gallarda, mientes, mientes, Gallardina;
una es del rey mi padre, que yo bien la conocía;
otra de un hermano mío, la cosa que más quería.
Hace la cena, Gallarda, que yo cenarla quería.
Hizo la cena Gallarda, el caballero bien mira.
Cena, cena, el caballero, cena, cena por tu vida.
¡Cómo tengo de cenar, si de sed yo no podía!
Bebe, bebe, el caballero, bebe, bebe, por tu vida.
¡Cómo tengo de beber si de sueño no podía.
Hizo la cama Gallarda y el caballero bien mira.
Echara siete colchones, siete sábanas encima,
y en medio de todo eso y un puñal de oro metía.
A eso de la medianoche Gallarda se revolvía.
¿Tú qué buscas, la Gallarda, tú qué buscas, Gallardina?
Busco mi rosario de oro, que yo rezarlo quería.
Ese tu rosario de oro, traidora, yo lo tenía.
Se lo metió por el pecho y a las espaldas salía.
Con las ansias de la muerte de esta manera decía:
No lo digas en tu tierra, ni te alabes en la mía,
que mataste a una mujer con las armas que tenía.
Abre la puerta, portera, que yo salirme quería.
¡Cómo la tengo de abrir, si me mata Gallardina!
No temas a la Gallarda, ni tampoco a Gallardina,
que la Gallarda esta noche en su sala quedó tendida.
Con bien vaya el caballero y la madre que te paría,
¡a cuántos hombres de bien tiene quitada la vida!