La flor del agua v13

IGR: 0104. Versión: 13. Rima: á-a. Hemistiquios 48.

Oseja de Sajambre (ay. Oseja de Sajambre, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Sajambre, León, España)

Mañanitas de San Juan,    cuando los moros peleaban,
bajó la Virgen María,    en sillón de oro sentada,
a lavar sus blancos pies    y también su blanca cara;
y, después que se ha lavado,    echó la bendición al agua:
La que de esta agua bebiera    será bienaventurada.
La hija del rey mayor,    que oyendo de la cama estaba,
muy aprisa se vestía    y tan aprisa se calzaba,
cogió los cántaros de oro    y a la fuente se acercaba.
En el medio del camino    con la Virgen se encontraba.
¿Dónde va esta señorina    tan sola y tan de mañana?
Como soy hija de rey,    vo` a coger la flor del agua.
Para ser hija del rey    no vienes acompañada.
¡Qué más compañía quiero    si tan buena la encontrara!
Como la encontraste buena,    la podías encontrar mala.
Dígame usted, Señora,    si tengo de ser casada.
Ahí vendrá el buen Jesús,    que te dirá esa palabra.
Anduvo más adelante,    y al buen Jesús encontraba.
¿Dónde va esta señorina    tan sola y tan de mañana?
Como soy hija del rey,    voy coger la flor del agua;
dígame usted, buen Jesús,    si tengo de ser casada.
Casadita sí, por cierto,    y mujer afortunada;
también has de tener tres hijos,    todos tendrán espada:
uno será rey en Segovia,    otro lo será en Granada,
y el más pequeñito de ellos    será rey en toda España.

Bibliografía:
Recogida en 1909. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en TOL II 1991, pp. 274-275.