IGR: 0110. Versión: 378. Rima: á. Hemistiquios 52.
Soria s. l. (Soria, España)
Han comenzado la guerra de España con Portugal
y al conde de Lindaflores le han nombrado capitán.
La condesa que l`oyó se ha principiado de llorar:
¿Para cuántos años, conde, para cuántos años vas?
Para siete años, condesa, para siete años nada más;
si a los siete años no vuelvo, viudita te puedes casar.
Han trascurrido siete años caminando pa ocho van.
La condesa no se casa ni se trata de casar.
Un día estando comiendo su padre le empezó a hablar:
¿Cómo no te casas, hija, cómo no te casas ya?
¡Ay, padre, yo no me caso, que el conde viviendo está!
Si tú me dieras permiso para írmelo a buscar.
El permiso tienes dado, tú te lo puedes tomar;
vestida de peregrina puedes írtelo a buscar.
Medias de lana . . . . . . se puso un rico sayal.
Subió a un monte, bajó a un valle, un rebañito fue a encontrar:
Es de conde Lindaflores, mañana se va a casar.
Dime, pastorcito, dime dime por dónde he de entrar,
por el camino más corto para yo pronto llegar.
Y al llegar al castillo con el conde vino a dar:
Dame, conde, una limosna, que bien me las puedes dar.
S`ha echado la mano al bolsillo, no ha sacado más que un real.
¡Qué poco limosna es, conde, para lo que solías dar,
pues estando en las Españas doblones solías dar!
¿De dónde es la peregrina que tan descarada está?
No soy peregrina, no, soy tu esposa natural.