IGR: 0110. Versión: 367. Rima: á. Hemistiquios 60.
Orán (Argelia)
Grandes guerras hay en Francia, más grandes en Portugal,
y a este conde de don Marcos lo llevan por capitán.
Quedes` con Dios, la condessa, que me voy a guerrear.
¿Para cuántos años conde, para cuántos años vas?
Para siete, la condessa, para siete y nada más;
si al de los ocho no vengo, condessa te casarás.
Siete años ya han passado los ocho corriendo van;
un día estando almorzando su padre la vino a hablar:
¿Por qué no casas, condesa?, el conde ya muerto está.
Carta tengo yo en mi pecho que el conde aun vivo está.
Écheme la bendición, que al conde voy a buxcar.
Hija, la de Dios te guarde, la de Dios que vale más.
Vistióse de romerita y metióse en un remeral;
vido passar a caballos que llevaban a ensellar:
¿De quién son essos caballos que lleváis allí a ensellar?
Son del conde de don Marcos, mañana se va a casar.
Por tu vida, el pajezito, enséñame dónde está.
Por allí en essa escalera, en aquel altar está.
Al subir de la escalera al conde vino a encontrar:
Déme una limosnita, que bien me la puede dar,
que vengo de las Italias y no traigo que cenar.
Si de las Italias vienes, ¿qué nuevas hay por allá?
Que el conde Marcos se ha ido, se ha ido y no ha vuelto más;
la pobre de la condessa no haze más que llorar.
Quisiera yo estar allí por poderla aconsolar.
Ya no la conoceríais, ya no la conocéis más,
ni en el modo de la habla, ni en el modo del andar,
ni en las sayitas de grana que ella solía llevar.
¡Fuera, fuera, tú, la novia, que ésta es mi mujer carnal!
Las cenas que se han hecho, a los pobres se ha de dar.