IGR: 0110. Versión: 364. Rima: á. Hemistiquios 52.
Fregenal de la Sierra (ay. Fregenal de la Sierra, p.j. Fregenal de la Sierra, Badajoz, España)
Cuando se armaron las guerras para Francia y Portugal,
nombraron al conde Flora por capitán general.
Le pregunta su condesa, ¿para cuántos años vas?
Para siete, condesita, para siete nada más;
si a los ocho no he venido, condesa, te casarás.
Un día estando en la mesa su padre le vino a hablar:
¿Por qué no te casas, hija, por que no te casas ya?
No me quiero casar, padre, que el conde viviendo está.
Échame la bendición, que me lo voy a buscar.
Se vistió de peregrina y por los montes echó a andar.
Al cabo de nueve meses ha llegado a una ciudad
y dentro de pocas horas con un paje vino a hablar:
¿De quién son esos caballos que trae usted sin sillar?
Del conde Flora, señora, mañana se va a casar.
Si ese conde que usted dice ¿me le pudiera enseñar?
Yo se lo enseño, señora, con gusto y con caridad.
Dame una limosna, conde, que bien me la puedes dar,
que de las Italias vengo pidiendo un peazo de pan.
Si de las Italias vienes, dime lo que hay por allá.
La pobre de tu condesa, que no hace más que llorar.
¡Oh quién la pudiera ver, oh, quién la pudiera amar!
¿Por qué la conocerías por que la conocerás?
Que en el rostro de su cara lleva un palido lunar.
El rostro ya no le tengo, pero el lunar aquí está.
Con Dios, padre, con Dios , madre, con Dios, novia que la tengo
que me voy a las Italias a pagar en lo que debo.