IGR: 0110. Versión: 361. Rima: á. Hemistiquios 70.
Arganda (ay. Arganda del Rey, ant. Arganda, p.j. Aranjuez, ant. Chinchón, Madrid, España)
Se ha declarado la guerra entre España y Portugal
nombraron al conde Flores por capitán general.
La princesa, como niña, no dejaba de llorar.
¿Para cuántos años conde, para cuántos años vas?
Para siete voy, princesa, para siete nada más;
si a los siete no he venido, princesa, te pués casar.
Pasan siete, pasan ocho, cerca de los nueve ya;
un día estando comiendo la decía su papá:
¿Por qué no te casas, hija, por que no te casas ya?
Padre mío, no me caso, que el conde viviendo está.
Échame la bendición y al conde me iré a buscar.
La bendición ya la tienes, la de Dios la principal.
Se metió en un cuarto oscuro y se puso a entristezar;
se vistió de peregrina y al conde se fue a buscar.
Ha corrido medio mundo, donde le vino a encontrar
por unos caballos blancos que venían de ensayar:
¿De quién son esos caballos que vos traes de ensayar?
Señora, del conde Flores, que está a punto de casar.
Tomar mi anillo de oro y decirme dónde está.
En la puerta de palacio, donde le vino a encontrar:
Dame una limosna, conde, que bien me la puedes dar,
que vengo de las Italias y no traigo qué cenar.
Si vienes de las Italias, ¿mi princesa cómo está?
Tu princesa está muy triste y no deja de llorar.
¿En qué la conoces, conde, en que la conocerás?
En su rostro puro y bello y en su precioso lunar.
El rostro ya lo ha perdido, el lunal mira donde está.
Al oír estas palabras el conde cayó pa atrás;
ni con vino ni con agua le podían levantar,
hasta que le dio la mano su novia la principal.
El vino y el aguardiente, ya lo podéis encubar
y el pan que ya está partido, a los pobres podéis dar;
Por la ventana más alta yo me tengo que tirar.
Te tires o no te tires, a mí no me importa ná,
que yo me voy con mi novia, que me ha venido a buscar.