La Condesita v356

IGR: 0110. Versión: 356. Rima: á. Hemistiquios 60.

Mallorca s. l. (Baleares, España)

Cuando empezaron la guerra    entre Italia y Portugal
llamaron al conde Flores    de capitán general.
¿Para cuántos años conde,    para cuántos años vas?
Para siete voy, condesa    para siete y nada más;
si a los siete no he venido    condesa, te casarás.
Pasan siete, pasan ocho    y cerca los nueve está;
un día estando en la mesa    la quiso hablar su papá:
¿Por qué no te casas, hija?,    que el conde ya no vendrá.
No me quiero casar, padre,    que el conde en el mundo está;
que me dé la bendición    y yo lo iré a buscar.
Que te la dé Dios del cielo,    que es más alto y puede más.
Se vistió de pelegrino    y por los caminos va.
Al dejar a las Italias    y entrando en Portugal,
se encontró con un caballo    que lo iban a ensellar:
¿De quién es ese caballo    que lo lleváis a ensellar?
Del conde Flores, señora,    mañana se ha de casar.
Ese conde que usted dice,    ¿me lo quiere usté enseñar?
Sí señora, que es muy bueno    y hace mucha caridad.
Dame una limosna, conde,    que bien me la puedes dar,
que vengo de las Italias    y no traigo qué gastar.
Si vienes de las Italias,    ¿qué hay de nuevo por allá?
La pobre de su condesa,    que siempre llorando está.
¡Ay, si la pudiera ver,    ay, si la pudiera hablar,
con aquel rostro tan bello    y tan hermoso lunar!
El rostro se me ha ido,    pero el lunar aquí está.
Se la cogió de la mano    y al palacio se la llevá.
Los panes que hay masados,    a los pobres los darán;
los gallos y las gallinas    al hospital militar.
¡Malhaya de las Italias    y el que vino por allá!
Se la cogió de la mano    y le pegó un bofetá.

Bibliografía:
Recogida por B. Samper y M. Ferrá, 1924. (Archivo: AMP). Publicada en RTLH 4 (1970), pp. 256-257, nº V.306.