IGR: 0110. Versión: 353. Rima: á. Hemistiquios 52.
El Coll Esporlas (ay. Esporlas, p.j. Palma, Baleares, España)
Mañana por la mañana, condesita, yo me voy;
la república me llama y a la guerra yo me voy.
Y ¿por cuántos años, conde, y ¿por cuántos años vas?
Pues por siete, condesita, y por siete nada más;
si a los ocho no he venido doncella te casarás.
Pasan siete, pasan ocho cerca de los nueve ya;
un día estando en la mesa su padre le quiere hablar:
¿Por qué no te casas, hija?, el conde ya no vendrá.
No me quiero casar, padre, porque el conde vivo está;
dígame en qué dirección, le he de salir a buscar.
que te ha dado Dios del cielo que es más alto y puede más.
Se viste de peregrina y en busca del conde va.
Al salir de las Italias y entrar en el Portugal,
se encontró con un caballo que lo llevan a ensillar:
¿De quién es ese caballo que lo llevas a ensillar?
Del señor conde, señora, que mañana va a casar.
Ese conde que tú dices, ¿me lo quieres enseñar?
Le enseñaré al señor conde, que es mucha su caridad.
Señor, conde una limosna, que bien me la puede dar,
que vengo de las Italias y no tengo por gastar.
Si vienes de las Italias, dime qué hay por allá.
La pobre de la condesa, que se cansa de llorar.
Para ser de dos querido, bien puedo matarme ya.
Se desciñe de la espada y se iba a acuchillar.
Detente ya, condesito, detiene tu mano ya.
Y se abrazon los dos y se fueron a casar.