La Condesita v351

IGR: 0110. Versión: 351. Rima: á. Hemistiquios 56.

Manacor (ay. Manacor, p.j. Manacor, Baleares, auton. Mallorca, España)

¿Para cuántos años conde,    para cuántos años vas?
Para siete voy, condesa,    para siete y nada más;
si a los siete no he venido,    condesa, te casarás.
Pasan siete, pasan ocho    y los nueve cerca ya,
y un día estando en la mesa    su padre la quiso hablar:
¿Cómo no te casas, hija,    cómo no te casas ya?
No me puedo casar, padre,    que el conde en el mundo está;
si me da la bendición    yo me lo iría a buscar.
Que te la dé Dios del cielo,    que es más alto y puede más.
Se vistió de pelegrina    y por los caminos se va.
Al salir de las Italias    y al entrar en Portugal,
vio un hermoso caballo    que lo iban a ensillar:
¿De quién es este caballo    que ahora lo van a ensillar?
Señora, es del conde Flores,    que mañana se va a casar.
Este conde que usted dice    ¿me lo quiere usted enseñar?
Se lo enseñaré, señora,    que es poca la caridad.
Dame una limosna, conde,    que bien me la puedes dar;
vengo de las Italias    y no traigo para gastar.
Si de las Italias viene,    ¿qué hay de nuevo por allá?
La pobre de su condesa,    que llorando siempre está.
¡Oh, si la pudiera ver,    si la pudiera abrazar!
¿Cómo la conocería,    cómo la conocerá?
Con el rostro de su cara    y su precioso lunar
y un vestido que le hice    que me costó un capital.
El vestido bien lo guardo    que usted me regaló
y el rostro de la cara    que llorando se marchó.
María, enciérrate monja    y aprendieras a rezar,
que ha venido mi condesa    con ella me he de casar.

Bibliografía:
Recitada por un zapatero (unos 60a). Recogida por Álvaro Galmés, 1947. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en RTLH 4 (1970), p. 254, nº V.301.