La Condesita v347

IGR: 0110. Versión: 347. Rima: á. Hemistiquios 62.

Elche (ay. Elche, p.j. Elche, Alicante, España)

Cuando se armaron las guerras    en Francia y en Portugal
llamaron al conde Flores    por capitán general.
¿Para cuántos años, conde?    Para siete y nada más;
si a los siete no he venido    condesa, te casarás.
Pasan siete, pasan ocho,    cerca de los nueve están,
y un día estando en la mesa    su padre le vino hablar:
Ya te puedes casar, hija,    que el conde ya no vendrá.
No me quiero casar, padre,    que el conde en el mundo está.
Me haga la bendición,    que yo lo ir a buscar.
Se vistió de pelegrina    y por los desiertos va.
Al cabo de nueve meses    llega a una gran ciudad
y esta ciudad se llamaba    la provincia de Graná.
Allí vio unos caballos    que salían sin sillar:
¿De quién son esos caballos    que los llevan sin sillar?
Son del conde mayor Flores,    que mañana va a casar.
Y ese conde que usted dice    ¿me lo puede usted enseñar?
Sí, . . . . . . . . .    por amor y caridad.
A la entrada del palacio    con el conde vino a hablar:
Darme una limosna, conde,    que bien me la puedes dar,
que vengo de las Italias    y no traigo en qué cortar.
Si vienes de las Italias,    ¿qué me cuentas por allá?
Que la condesita pobre    está ciega de llorar.
¡Quién pudiera verla,    quién pudiera hablarla,
y en mis bracitos tenerla    y en mi boquita besarla!
¿Con qué la conocerías,    con que la conocerás?
Con el rostro de su cara,    con su bonito lunar.
El rostro ya me s` ha ido,    pero el lunar aquí está.
Eres mujer o demonio    que me vienes a intentar.
No soy demonio, conde,    que soy mujer natural.
Se agarraron de la mano    y para dentro se van.
Nos iremos a las Italias    y allí nos casarán.

Bibliografía:
Recogida en 1923. (Archivo: AMP; Colec.: Lomba y Pedraja). Publicada en RTLH 4 (1970), p. 252, nº V.297.