IGR: 0110. Versión: 248. Rima: á. Hemistiquios 60.
Aliseda (ay. Aliseda, p.j. Cáceres, Cáceres, España)
Lloraba la pelegrina, tenía por que llorar,
que se ha ido el conde Flórez a la guerra a pelear.
Se ha ido por ocho años, que el rey no precisa más.
Los ocho años cumplieron y el conde no viene ya,
y su madre le decía: Hija, te puedes casar.
Ya me casaré yo, madre, que novio tengo yo ya.
Se vistió de pelegrina y ha empezado a caminar.
Al llegar al río, madre, al río de la ciudad,
se ha encontrado con un coche, tres mulas a pasear:
Dime la verdad, cochero, no me la quedráis negar,
¿de quién son esas mulitas y ese cochito real?
Del conde Fl/orez, señora, mañana se va a casar;
la carne ya está picada y el pan lo van a amasar
y el vino que haga falta a por él van a mandar.
Dime la verdad, cochero, no me la quedráis negar,
¿dónde vive el conde Flórez, dónde tiene la posá?
En la ventana más alta de aquel palacio real.
Tres vueltas le dio al palacio sin encontrar la portá
y al terminar las tres vueltas se encontró la principal.
A pedir una limosna un ochavito le da.
¡Vaya por Dios, conde Flórez, qué poca limosna das;
cuando estabas en tu casa, siempre dabas algo más,
cuando no dabas un duro dabas un pedazo `e pan.
¿Quién será esta pelegrina que tantas señas me da?,
no la conozco en las ropas ni tampoco en el hablar.
¿Te acuerdas cuando me diste el anillo en la ciudad?
Al oír estas palabras el conde cayó pa atrás;
ni con agua ni con vino lo pudieron levantar,
hasta que vino su novia su novia la principal.
Yo me voy con la mi novia, mi novia la principal.