La Condesita v235

IGR: 0110. Versión: 235. Rima: á. Hemistiquios 76.

El Payo (ay. El Payo, p.j. Ciudad Rodrigo, Salamanca, España)

Guerras se levantan, guerras    entre España y Portugal;
nombraron al conde Flores    por capitán general.
¿Por cuántos años vas, conde?    Por siete años no más;
si a los ocho no he venido,    ya te podías casar.
Ni a los ocho ni a los nueve    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
cartas del conde no vienen,    cartas del conde no van.
Una tía que tenía    la pretendía casar.
Tía, si me queréis bien,    no me pretenda casar,
que una mujer como yo    casa una vez y no más.
Se metió para la sala    hartándose de llorar.
Se quitó el vestido `e seda,    se plantó uno de sayal;
se cogió el bordón de oro    que le costó una ciudad.
Corriendo de tierra en tierra    de lugarito en lugar
y a la entrada de Valencia    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
se encontró con un mulero    que a dar agua a las mulas va:
Dímelo tú, mulerito,    no me lo quieras negar,
¿de quién son esas mulas    que tienen la mi señal?
Del conde Flores, señora,    si usted lo ha oído mentar;
hoy se celebran sus bodas,    mañana se va a casar.
Enséñame, mulerito,    si me quieres enseñar.
Sí le enseñare, la señora,    que yo la iré a enseñar.
Al salir de aquella calle,    al entrar de aquel corral,
se va pidiendo a la puerta,    una limosna le da.
¡Qué corta limosna es ésta    para la que usted solía dar!
De ánde es usted, la señora,    de qué tierra o qué ciudad?
De tierra de Barcelona,    si usted la ha oído nombrar.
Dígame usted, la señora,    que novias hay por allá?
El conde Flores se ha marchado    y su mujer le anda a buscar.
Él que oye estas palabras,    dasmayao cayó pa atrás.
El diablo lleve a la romera    y aquel que la trujo acá.
Cállese usted, la señora,    calle, si quiere callar,
el que la hizo caer,    también la hará levantar:
Agárrate de estos dedos    que te solías agarrar;
abrázate de estos brazos    que te solías abrazar.
Ésta es la mi mujer    y con ella me he de marchar;
los machos que hemos matado,    para la pastoría van;
las liebres y los conejos,    por el campo correrán;
los besos y los abrazos,    con ellos te quedarás,
que ésta es la mi mujer    con ella me he de marchar.

Otros datos:
Variantes: -23 se va pidiendo a la puerta, / (salió la señora), una limosna le da// --Yo no quiero esa limosna / si el amo no me la da.

Bibliografía:
Recogida por Ramón Menéndez Pidal, 1910. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en RTLH 4 (1970), pp. 172-173, nº V.180.