IGR: 0110. Versión: 229. Rima: á. Hemistiquios 68.
Villagonzalo (ay. Villagonzalo de Tormes, p.j. Salamanca 3, ant. Alba de Tormes, Salamanca, España)
La guerra se ha declarado la Francia con Portugal
y al conde de Flores nombran de capitán general.
La condesa, que lo sabe, no deja de suspirar:
¿Cuántos días o meses, conde, te van a llevar?
Por meses no me preguntes, por años pues preguntar;
si a los siete no he venido condesa, te pués casar.
Los siete ya van de vuelo, los ocho van a volar,
los ojos de la princesa no han dejado de llorar.
Su padre la decía al acabar de cenar:
Condesa, el conde no viene, condesa, te casarás.
Calle padre, calle padre, que tiene por qué callar;
¡una moza como yo ser de dos veces casá!
Écheme la bendición, que le quiero ir a buscar.
La bendición de Dios, hija, también la de la Trinidad.
Écheme la de usted, padre, que la de Dios conmigo va.
Se ha metido para un cuarto, se ha empezado a disforzar;
rica seda lleva embajo y encima un tosco sayal.
Coge carabina y bordón y ha empezado a caminar.
Siete leguas anda en tierra y otras siete anduvo en mar;
siete y siete son catorce y a Barcelona fue a dar.
Siete vueltas dio al palacio hasta que encontró por dónde entrar:
Limosna pido al buen conde, limosna si me la da.
Echa mano a su fatriquera y un realillo le fue a dar.
¡Vaya, vaya, el señor conde, qué poca limosna da,
vaya, vaya, el señor conde, pa lo que solía dar!
¡Vaya, vaya, la romera, qué porfiada está!
Estando en estas palabras se ha retirado pa atrás.
Se queda en la rica seda se quita el tosco sayal:
¿No me conoces en el traje ni tampoco en el hablar,
conóceme en esta saya que te costó una ciudad.
el conde la mira y fija y desmayado cayó ya;
y una criada le vía [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
Maten, maten la romera, que ha matado al conde Blas.
Dejen, dejen la romera, [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
que si ella le ha matado ella le resucitará.