La Condesita v228

IGR: 0110. Versión: 228. Rima: á. Hemistiquios 86.

Pocilgas (ant. Pocilgas, ant. Alba de Tormes, Salamanca, España)

Una guerra se levanta    la Francia con Portugal,
al conde Flores le nombran    de capitán general.
La condesa, que lo supo,    no dejaba de llorar:
¿Por cuántos días o meses,    conde, te pueden llevar?
Por meses no me preguntes,    por años puedes preguntar;
por seis años voy quintado,    que la ley no manda más.
Los seis años van de vuelo,    los siete de vuelo van.
Un domingo mientras misa    la mandó su padre a llamar:
Ya te puedes casar, hija,    hija, te puedes casar.
No me he de casar, mi padre,    padre, no me he de casar,
que las mozas de mi tierra    casan una vez nada más.
Écheme la bendición,    le quiero dir a buscar.
La bendición de Dios Padre    y de la Santa Trinidad,
la de tu madre y la iglesia,    que no te vuelvo a ver más.
Se ha metido para un cuarto    hartándose de llorar;
ha puesto unas ricas galas,    encima un tosco sayal.
Coge el bordón en la mano,    emprecipia a caminar;
En caminos y veredas    no deja de preguntar.
Allí arriba una arboleda    un pajecito vi estar:
¿De quién son esos caballos    que sacáis a pasear?
Estos caballos, señora,    son del conde de don Blas,
que esta noche se desposa,    mañana se va a casar.
La condesa, que eso ha oído,    se ha caído desmayá,
y así que ha vuelto en sí,    le ha vuelto a preguntar:
¿Por dónde está ese buen cunde,    ese buen conde dónde está?
Está en los palacios más altos    que el rey tiene en su ciudad.
Siete vueltas dio al palacio,    no encontró por dónde entrar;
a las ocho que hubo andadas    a un balcón le ha visto estar:
Señor, si da usted limosna    a la pelegrina honrá.
Echó mano a su bolsillo    un ochavo le solió dar.
¡Qué poquita es la limosna    pa la que solía dar!
Pues dónde es la pelegrina    que de conocerme está?
La pelegrina, señor,    es de Barrios natural.
Si es de Barrios o no es de Barrios,    ¿qué se suena por allá?
Que esta noche se desposa,    mañana se ha de casar.
Para meter la limosna    ha alzado el tosco sayal:
Esa basquiña, señora,    me ha costado una ciudad.
Si a la basquiña conoces,    también me conocerás.
Se ha bajado del balcón    y la emprecipia a abrazar.
Anita lo estaba oyendo,    no puede menos de saltar:
Calla, Anita, calla, Anita,    que tienes por qué callar,
que los primeros amores    son muy malos de olvidar,
que Mariana es mi mujer    y con ella me tié de casar.

Bibliografía:
Recitada por Polonia Pedreira. Recogida por Dámaso Ledesma, 1907. (Archivo: AMP; Colec.: Ledesma, D.). Publicada en Ledesma 1907, pp. 168-169; música 189. Reeditada en RTLH 4 (1970), pp. 165-166, nº V.173.