La Condesita v155

IGR: 0110. Versión: 155. Rima: á+í-o. Hemistiquios 78.

Palencia (ay. Palencia, p.j. Palencia, Palencia, España)

Ya camina don Velarde,    don Velarde ya se va;
ya ha puesto pie en el estribo    pa empezar a caminar.
Si a los siete años no vuelvo,    viuda te puedes quedar.
ya han pasado los siete años    Velarde no viene ya
Se ha marchado en ca e su padre,    y estas palabras le ha dicho:
Lo que le pido a usted, padre,    que me saque usté un vestido;
no se le pido de seda,    ni tampoco de hilo fino,
se le pido de algodón,    de ese que llaman torcido,
para írmele a buscar    en traje de peregrino.
¿Qué cartas te han enviado?,    ¿qué billetes te han escrito?
Ni cartas me ha enviado,    ni billetes me han escrito,
que ha sido mi corazón    que ayer tarde me lo dijo.
De día por las aradas,    de noche por los caminos,
ha andado siete jornadas    ha visto asomar a un castillo:
Si es castillo de cristianos,    allí me recogerán,
y si es castillo de moros    allí me cautivarán.
Siete vueltas dio al castillo,    a nadie ha visto asomar,
tan solo a un vaqueruco,    guardando la casa está:
Vaqueruco, vaqueruco,    ¿pa quién guardas vacas ahí?
pa don Velarde, señora,    mañana se va a casar;
ya tiene muertas las aves,    ya tiene cocido el pan.
¿Si hiciera el vaquero    el favor de irme a enseñar?
Eso sí que no, señora,    que las vacas se me irán.
Si las vacas se le fueran,    ya se las pagaré ya.
Ha echado mano al bolsillo    una onza de oro le da.
La ha montado en su caballo    y ha empezado a caminar,
y la ha dejado a la puerta    y estas palabras hablar:
Una limosna, señores,    una limosna han de dar,
a esta pobre romerita    que viene de la ciudad.
Unos le daban un cuarto,    y otros le daban un real,
y el pícaro de Belardo    un ochavo le fue a dar.
Don Belardo, don Belardo,    ¡qué poca limosna da!
¿De dónde es la romerita    que me conoce a mi ya?
De Alejandría, señores,    de aquella noble ciudad.
He aquí el anillo de oro    que me distes pa casar;
he aquí el cuerpo pulido    que solías tu abrazar;
he aquí el cabello rubio    que solías tu peinar.
Si la infanta está preñada,    parirá o reventará,
que los amores primeros    son más tarde de olvidar.

Bibliografía:
Recitada por Paula Movellán (41a). Recogida por Manuel Manrique de Lara, 1918. (Archivo: AMP; Colec.: Manrique de Lara, M.). Publicada en RTLH 4 (1970), pp. 103-104, nº V.100.