IGR: 0110. Versión: 124. Rima: á. Hemistiquios 78.
Palazuelo de Órbigo (ay. Turcia, p.j. Astorga, comc. Las Cabreras, León, España)
Grandes guerras se publican entre España y Portugal,
y al conde Flores le nombran de capitán general.
La condesa, que lo supo, no cesaba de llorar.
¿Por cuánto tiempo vas conde ¿Por cuánto tiempo te vas?
Por siete años voy, condesa, por siete por nada más,
y si a los ocho no vuelvo, puedes volverte a casar.
Ya se pasaron los siete para los ocho ya van,
y sus padres le aconsejan de que se vuelva a casar.
Padres, no me quieren bien, no me digan que a casar;
mujeres de mi linaje casada una vez no más.
Una cosa he de pedirle, una cosa nada más,
deme licencia mi, padre, para el conde ir a buscar.
Ya licencia tienes, hija, mi bendición además.
Y se encerró en un cuarto y se empezó a desnudar,
quitando trajes de seda poniéndolos de sayal,
y se marcho por el mundo, por pueblos y por ciudad,
a pedir una limosna por si la quieren dar.
A eso del medio camino se ha parado a descansar
y se encontró con un paje que a su mesa comió pan
¿De quién son esos caballos?, los conozco en la señal.
Del conde Flores, señora, si usted lo ha oído nombrar;
ayer lo han apregonado, mañana se va a casar.
Jornada de todo un día en medio luego ha de andar,
y a las ocho la mañana a la puerta del conde está:
Deme limosna, buen conde, que bien me la puede dar.
Echó mano a su bolsillo y un real de plata le da.
En casa de un señor conde más se solía de dar.
De qué pueblo es la señora, de qué pueblo qué ciudad?
Yo soy de Francia, buen conde, si usted lo ha oído nombrar.
¿Qué se cuenta por la Francia de aquella hermosa ciudad?
La nueva del conde Flores, se ha ido y no ha vuelto más.
¿Qué tal le va a mi señora, le va bien o le va mal?
Nunca muy bien le habrá ido cuando aquí a sus pies está.
Y a el le dio una congoja y en esto al suelo cae.
Ahora sale la novia con quien se iba a casar:
¡Malhaya sea la romera y quien nos la trajo acá,
que por causa la romera mi marido muerto está.
Dieron parte a la justicia, también a la autoridad,
que los amores primeros son muy malos de olvidar.