IGR: 0110. Versión: 107. Rima: á. Hemistiquios 74.
Puebla de Lillo (ay. Puebla de Lillo, ant. Lillo, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Riaño-La Reina, León, España)
Conde Flores se marchó de capitán general.
y dejó a la su mujer de quince años poco más.
Conde Flores, si te marchas, ¿cuándo, cuándo volverás?
Si a los siete años no vuelvo, a los ocho casarás.
¡No lo quiera Dios del cielo ni la Santa Trinidad,
mujer que marido tenga con otro vuelva a casar!
Se pasan los siete años y el conde no viene ya.
Déme la bendición, madre, que le quiero ir a buscar.
La bendición de Dios, hija, que es larga y te dura más.
Siete vueltas dio al palacio, no encontró por dónde entrar;
de las siete pa las ocho con un paje vino a dar:
¿De quién son aquellas mulas todas de la mi señal?
Del conde Flores, señora, que se trata de casar;
hoy se matan las gallinas, mañana se amasa el pan.
Otra vuelta dio al palacio, con el conde vino a dar:
Buenos días, señor conde, y su coronita real,
si me diera una limosna pa mi cuerpo sustentar,
que vengo de Logadía y no tengo qué gastar.
Echó mano a su bolsillo tan sólo sacara un real.
¡Oh qué limosna tan pobre para un señor general!
Si viene de Logadía, ¿qué se cuenta por allá?
Del conde Flores, señor, poco bien y mucho mal,
que dejo a la su mujer de quince años poco más.
Quisiera verla y no verla, por ver el traje que trae.
Se quitara la basquiña, quedó con el verde brial:
Vele aquí el don que me distes la noche de Navidad,
también el anillo de oro con que te fuiste a casar.
Al oír estas palabras el conde cayó mortal,
ni con agua ni con vino el conde no reconvino,
ni con vino ni con agua el conde no recordaba.
Luego, desque recordó, así a sus criados llamaba:
Arriba, arriba, mis pajes sacármela a pasear,
por la calle de la otra que ella os preguntará:
¿de quién es esa señora, que sacáis a pasear?
La mujer del conde Flores, que le ha venido a buscar.
Siempre os lo lleve diciendo y ahora veo que es verdad,
que los amores primeros son muy malos de olvidar.