La Condesita v103

IGR: 0110. Versión: 103. Rima: á. Hemistiquios 76.

Areños (ay. Camaleño, p.j. San Vicente de la Barquera, ant. Potes, Santander, España)

Allá arriba en Nogarcía,    en aquel rico lugar,
llevan al conde de Flores    por capitán general,
y la señora condesa    no cesaba de llorar.
¿Cuándo volverás, buen conde,    conde cuándo volverás?
Si a los siete años no vuelvo,    te tratarás de casar.
Cumplieron los siete años    y no acaba de llegar;
entre los siete y los ocho    la trataron de casar.
Écheme la bendición,    que le quiero ir a buscar.
La mía y la de Dios, hija,    que es grande y te valdrá más.
Anduvo siete reinados    en sin ninguno le hallar;
entre los siete y los ocho    con un paje vino a dar:
Dígame usted, pajecito,    dígame usted la verdad:
si este castillo es de moros,    allí me van a matar.
No es de moros, señora,    que es de la cristiandad
Y ¿de quién son esas mulas    que al agua vais a llevar?
Son del rey-conde de Flores,    mañana se va a casar;
ya tiene traido el vino,    ya tiene amasado el pan,
ya tiene las carnes muertas    pa su gente ahuespedar.
La condesa, que esto oyó,    para el castillo fue andar.
Siete vueltas dio al castillo    sin saber por dónde entrar;
entre las siete y las ocho    con el conde vino a dar:
Deme limosna, buen conde,    por Dios y por caridad,
que vengo de Nogarcía    y no traigo qué gastar.
Si vienes de Nogarcía    me dirás lo que hay allá,
si se casa la condesa    o la tratan de casar.
No se casa la condesa    ni la tratan de casar,
que tengo por entendido    que le ha venido a buscar.
¡Quién la viera y no la viera    por ver el traje que trae!
Quitóse la mantellina    quedóse en el verde brial.
El conde de que la vio    desmayado en tierra cae,
y después que volvió en sí    y que principio a hablar:
Criados, los mis criados,    los que estáis a mi mandar,
coged las mulas y el coche    y llevádmela a pasear
por la puerta de la otra,    que ella vos preguntará
que quién es esa señora    que traéis a pasear,
y esa señora condesa    que ha venido a este lugar.
Todo el mundo me lo dice    y yo digo que es verdad,
que los amores primeros    son muy malos de olvidar.

Bibliografía:
Recogida por Diego Catalán y Álvaro Galmés, 1948. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en RTLH 4 (1970), pp. 58-59, nº V.47.