La Condesita v102

IGR: 0110. Versión: 102. Rima: á. Hemistiquios 86.

Baró (ay. Camaleño, p.j. San Vicente de la Barquera, ant. Potes, Santander, España)

Cuando Flores se marchó    de capitán general,
dejó a su esposa querida    de quince años poco más,
y está joven preciosa    no cesaba de llorar.
Si a los siete años no vengo,    con otro te casarás,
y si eres mujer de bien    a los ocho esperarás.
Ya pasaron siete años,    ya la tratan de casar:
¡No lo quiera Dios del cielo    ni la Santa Trinidad,
mujer que tenga marido    con otro se va a casar!
Écheme la bendición, padre,    que le quiero ir a buscar.
Que te la mande Dios, hija,    que es larga y te valdrá más.
Ha pasado siete reinos    sin el conde d`encontrar,
de los siete pa los ocho    con un paje vino a dar:
Dime, paje, lindo paje,    paje de lindo mirar,
¿de quién son aquella mulas    todas de la mi señal?
Del conde Flores, señora,    que está tratado `e casar;
hoy se matan las gallinas,    mañana se amasa el pan
y otro día a las diez    la ceremonia se hará.
Siete vueltas dio al palacio    sin saber por dónde entrar,
de las siete pa las ocho    con un paje vino a dar:
Dime, paje, lindo paje,    ¿por dónde se puede entrar
a pedir una limosna    pa mi cuerpo sustentar?
Atrás, atrás, la señora,    más atrás se puede estar,
que para pedir limosna    se pide desde el portal.
Tan buena suerte ha tenido    que el conde salió al portal:
Dime, conde, lindo conde,    
si me diera una limosna    pa mi cuerpo sustentar,
que vengo de Vigalia    y no traigo qué gastar.
Si viene de Vigalia,    me dirá qué hay por allá;
del conde Flores, señora,    ¿qué se cuenta por allá?
Del conde Flores, señor,    poco bueno y mucho mal;
dejó su esposa querida    de quince años poco más.
Quisiera verla y no verla    por ver el traje que trae.
Quitóse la esclavelina,    quedóse en el verde brial.
Ves aquí el don que me distes    la noche de Navidad.
El conde, desque esto oyó,    desmayado en tierra está,
y luego que volvió en sí,    un fuerte abrazo la da.
Pajes, los que sois mis pajes,    
los que bebéis de mi vino,    los que coméis de mi pan,
coger la mula y el coche    y llevarla pa pasear
por la calle de la otra,    que ella os preguntará.
¿De quién es esa señora,    que traéis a pasear?
Del conde Flores, señora,    que le ha venido a buscar.
Doncella, si estás encinta,    encinta te quedarás,
que los amores primeros    son muy malos de olvidar.

Bibliografía:
Recogida por Diego Catalán y Álvaro Galmés, 1948. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en RTLH 4 (1970), p. 58, nº V.46.