IGR: 0281. Versión: 1. Rima: í. Hemistiquios 54.
España
La bella mal maridada, de las lindas que yo ví,
véote tan triste, enojada, la verdad díla tú a mí.
Si has de tomar amores por otro, no dejes a mí,
que a tu marido, señora, con otras dueñas lo ví,
besando y retozando, mucho mal dice de ti;
juraba y perjuraba que te había de ferir.
Allí habló la señora, allí habló, y dijo así:
Sácame tú, el caballero, tú sacásesme de aquí;
por las tierras donde fueres bien te sabría yo servir:
yo te haría bien la cama en que hayamos de dormir,
yo te guisaré la cena como a caballero gentil,
de gallinas y de capones y otras cosas más de mil;
que a este mi marido ya no le puedo sufrir,
que me da muy mala vida cual vos bien podéis oír.
Ellos en aquesto estando su marido helo aquí:
¿Qué hacéis mala traidora? ¡Hoy habedes de morir!
¿Y por qué, señor? ¿por qué?, que nunca os lo merecí.
Nunca besé a hombre, mas hombre besó a mí.
Las penas que él merecía, señor, daldas vos a mí:
con riendas de tu caballo, señor, azotes a mí;
con cordones de oro y sirgo viva ahorques a mí.
En la huerta de los naranjos viva entierres tú a mí,
en sepoltura de oro y labrada de marfil,
y pongas encima un mote, señor, que diga así:
«Aquí está la flor de las flores, por amores murió aquí
cualquier que muere de amores mándese enterrar aquí
que así hice yo, mezquina, que por amar me perdí.»