IGR: 0096. Versión: 33. Rima: é-a. Hemistiquios 54.
Laviana s. l. (ay. Laviana, p.j. Laviana, Asturias, España)
En la ciudad de Lisboa, en medio ` la calle Nueva,
habitaba un caballero tratante en paños de seda.
Este tal tenía un hijo que de todo le da cuenta.
¿Quién entró en mi casa, hijo, de lo que ha que falto de ella?
Entró un alférez, mi padre, todo vestido de seda;
en la su escudilla come, en la su silla se sienta,
y reblinca con mi madre y a veces también la besa.
¿Qué es esto, mi mujer, qué es esto que el niño cuenta?
No hagas caso de los niños, que es el diablo que los tienta.
A otro día de mañana de matar al niño intenta,
vivo le sacó los ojos, vivo le sacó la lengua.
Ahora parla, hijo, parla, ahora te doy licencia.
Entonces parlara el niño por gracia que Dios le diera:
Tengo parlar de mi madre como si tuviera lengua.
Y no contenta con eso, le cortara la cabeza
y la rallara los sesos y los echara a la perra.
La perra daba ladridos y comerlos no quisiera,
con una pata hace el pozo y con otra los entierra,
Cuando la perra hace eso ¡qué haré yo que vos pariera!
¿Dónde está el niño, mi mujer, que a recibirme no saliera?
El tu niño, mi marido, dile pan y fue a la escuela,
para que fues` de mejor gana compréle cartilla nueva.
De la escuela vengo yo y el niño allí no queda,
el mi niño entre los otros relumbra como una estrella.
Había una romería llamada Santa Teresa,
la gente como era tanta, ¿si el mi niño se perdiera?
¿Qué tenemos, mi mujer, qué tenemos pa` la cena?
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