IGR: 0096. Versión: 32. Rima: é-a. Hemistiquios 81.
Pola de Siero (ay. Siero, p.j. Siero, Asturias, España)
En los campos de Malver, campos de mucha almoneda,
donde habita un caballero, que trata en paños de seda.
Diole Dios por su fortuna una graciosa morena,
y un chiquillo de cinco años que de todo daba cuenta.
La mujer se queda en casa, el hombre se va a la feria;
vino tiempo y pasó tiempo, volvió el hombre de la feria,
el niño desque le oyó a darle un beso se llega.
El padre le preguntó al niño de esta manera:
Dime, niño, dime, niño, nesta casa ¿quién sal` y entra?
El niño le respondió al padre de esta manera:
Padre mío, padre mío, un mancebo sal` y entra;
a mi madre le da abrazos y algunas veces la besa,
a mí me daba ochavitos para que fuera a la escuela.
Mientras que pasó este tiempo, el hombre se fue a la feria,
la mujer desque lo vio de matar al niño ordena.
El niño le contestó a madre de esta manera:
Madre mía, no haga eso, le va a salir mal la cuenta.
La madre no le hizo caso.
Le hizo siete pedazos, el mayor es la cabeza;
lo uno lo echó a los perros, lo otro lo puso de cena.
Entre la noche y el día volvió el hombre de la feria.
¿Dónde está el niño, mujer, que a visitarme no llega?
La mujer le contesta [al hombre de esta manera]:
El niño se puso malo, fue a cumplir una promesa;
tanta gente es la que iba, es fácil que acá no vuelva.
El pobre le contestó: Dame, si quieres, la cena.
No tengo na` que te dar, sino una triste cabeza
que te traje de la plaza, me ha costado una peseta.
La cabeza entre dos platos, el pan n`una servilleta.
Lo primero que partió de aquella triste cabeza,
oyó una voz dolorida, diciendo de esta manera:
No parta, padre, no parta, no parta de esta cabeza,
que salió de sus entrañas, Dios quiera que allá no vuelva.
El padre desque lo oyó, n`un accidente se queda;
la madre desque lo oyó, n`un aposento se encierra.
Llamando siete demonios y una picarona hembra,
por el portal de Belén iban cantando con ella.
Unos dicen «vaya, vaya», otros dicen «venga, venga»;
unos dicen «venga en cachos», otros dicen «venga entera».
El día de Navidad la hicieron una hoguera,
y ya se acabó el romance de la graciosa morena.