IGR: 0096. Versión: 10. Rima: é-a. Hemistiquios 71.
Cañicosa (ay. Matabuena, p.j. Sepúlveda, Segovia, España)
Tenía un niño pequeño que a los seis años no llega,
era requechiquitito, a su padre le da cuenta.
Padre, si ustéd me quiere, no se vaya usté a la feria,
que me ha prometido mi madre que me ha de sacar la lengua.
No te la sacará, hijo mío, no te la sacará ella,
que si ella te la sacara, yo se la sacaré a ella.
El otro día de mañana su padre se fue a la feria
a vender el rico paño y a comprar la rica seda.
Y aquella mujer malvada de matar al hijo intenta;
vivo le sacó los ojos, vivo le sacó la lengua
y vivo le degolló encima de una camella.
Dejó la lengua en un plato y al alférez se la lleva.
Tenga usted señor alférez, la lengüecita parlera,
que no volverá a parlar de su madre las flaquezas.
Al otro día de mañana su padre viene de la feria
de vender el rico paño, todo bordado de seda.
¿Dónde está mi hijo querido que a recibirme no llega?
Deja a tu hijo querido que está a hacer una promesa
a la Virgen del Rosario, madre suya y madre nuestra.
Apéate, maridito, que te tengo rica cena;
cabecita de ternera guisada en una cazuela.
Sabiendo que venías hoy bajé a la tienda a por ella.
Ya sentados a la mesa
y al partir el pan bendito, y al partir de la cabeza
se oye una voz en el aire resplandeciente y serena:
«Padre, si usted bien me quiere, no coma de esa cabeza,
que ha salió de sus entrañas y no es razón que a tal vuelva.»
El padre, que oyó esto, desmayado cayó a tierra.
Aquella mujer malvada en una sala se encierra,
llamó a todos los pecados pa que fueran a por ella.
Apenas lo había dicho, ya estaba la sala llena,
unos por los agujeros, otros por las rendijeras.
Unos dicen: «Vaya, vaya», otros dicen: «Venga, venga»;
unos dicen: «Vaya un pacto», otros dicen: «Vaya artera».
Ya la hicieron cuatro cuartos y a los perros se la echan,
cada uno con su cacho al infierno se la llevan.