IGR: 0138. Versión: 3. Rima: á-a. Hemistiquios 70.
Vilalle (ay. Castroverde, p.j. Lugo, Lugo, España)
El buen rey tiene una hija que Marcelina se llama;
un día poniendo mesa su padre la remiraba.
¿Qué me mira usted, mi padre, qu` asé me mira de gana?
Lo que miro, Marcelina, te arrumba mucho la saya.
Tengo un dolor de muelas que parece mal de rabia.
Si eso fuera, Marcelina, yo remedio te buscara.
Llamara siete doctores de los mayores de España.
El que me día un buen esfuerzo, le hago una rica manda.
Miran unos para otros sin ninguno hablar palabra,
sino el más viejo de ellos que de esta manera hablaba:
El esfuerzo que te doy, Marcelina está ocupada.
Que estea que non estea, mi padre no sepa nada.
Se fuera para la sala donde cosía y bordaba;
entre sábanas y colchones un niño varón lloraba.
Vira vir a don Galván que venía de la caza.
Sube arriba, ay don Galván, que Marcelina te llama.
Toma y lleva este niño, búscale una buena ama,
que tenga la cara blanca y la leche bien delgada.
Al bajar las escaleras con el buen rey encontrara.
¿Qué llevas, ay don Galván, n`el embozo de tu capa?
Llevo rosas y claveles a la Virgen soberana.
De esas rosas y claveles, dame la más encarnada.
La más encarnada, no, la llevo para mi dama.
Esas rosas y claveles, búscale una buena ama,
que tenga la cara blanca y la leche bien delgada.
A roseira que deu esas, vóuchelle eu corta-la rama.
Marcelina, que tal oyó, presto brincó de la cama.
Estáte ahí, Marcelina, no seas tan atontada,
mujer parida de un hora no puede ser levantada.
Que de una, que de dos, mi padre, ¿qué se le daba?
La agarró por los cabellos, por la sala la arrastrara,
con un cuchillo en la mano la cabeza le cortara.
Vinió por allí su madre llamándose desdichada.
¡Una hija que tenía, verla yo así destragada!
Mejor la quiero ver muerta que no viva y deshonrada.