IGR: 0224. Versión: 78. Rima: é. Hemistiquios 20.
Tegucigalpa (Francisco Morazán, Honduras)
De Francia vengo, señoras, a buscarle la esposa al rey,
que en el camino me han dicho que lindas tenéis.
Sí las tengo, sí las tengo, pero no son para dar,
y del vino que yo tomo todas ellas tomarán.
Tan contenta que venía y tan triste que me voy
a avisarle a mi patrona lo que usté me contestó.
Vuelva, vuelva, caballero, no sea tan embustero,
de las cien hijas que tengo venga y coja la que quier.
Ésta me voy a llevar por bonita y por hermosa,
que parece una rosa acabadita y reventada.
Nota del editor: El romance está representado en la tradición oral moderna por dos formas que constituyen el esquema que ha salvado a nuestro asunto del olvido: el diálogo y la elección progresiva de cuantas participan en el juego. El primero -y más arcaizante- [ficha nº 9436] subsiste a duras penas en el Noroeste peninsular y cuenta con un antecedente que rastreó Rodríguez Marín en la dramaturgia del siglo XVII: En el Baile curioso de Pedro de Brea (1616), inserto en la quinta parte de las Comedias de diferentes autores y en el cual se traen a colación hasta seis u ocho juegos muchachiles, hállase éste entre ellos, adobado por el arreglador: Así será, escuchadme, / que quiero decir uno / que tiene mil donaires, / –Yo la Garza, la Garza me soy / ¡Cuan acompañada estoy! / –Humíllome a vos, Garza / –Yo a vos, el Conde. / –Si una de esas doncellas / que tenéis alrededor / queréis por mujer darme / mi suerte alabo yo. El otro grupo de versiónes modernas, más evolucionadas, tiene también su antecedente clásico en la fórmula Hebrita de oro traigo, quebrándoseme viene. A este grupo pertenecen los abundantes textos americanos del romance. … El romance fue cedido amablemente al editor por Alex Torres y Víctor Guadrón.
Nota: Para una descripción pormenorizada de la vida oral de este romance en sus dos principales modalidades, véase la nota de Fraile Gil, pp. 108-109.