Hermana cautiva v96

IGR: 0169. Versión: 96. Rima: 8+8 í-a. Hemistiquios 68.

Antequera (ay. Antequera, p.j. Antequera, Málaga, España)

La reina salió a paseo    por un arroyito arriba;
se la encontraron los moros    y la llevaron cautiva.
Su padre se ha vuelto loco,    su madre llora y suspira:
¡Hija de mi corazón!    ¿dónde estarás metida?
Su hermana salió a buscarla    por aquellas serranías.
Han pasado muchos años,    la niña no parecía.
Camino de los torneos,    pasó por la morería
y se la encontró lavando    al pie de una charca fría.
Apártate, mora bella,    apártate, mora linda,
deja beber mi caballo    de esa agua cristalina.
No soy mora, caballero,    que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros    día de Pascua florida.
¿Quieres venirte conmigo    donde mi caballo iría?
Los pañales que yo lavo,    dónde yo los dejaría?
Los finos y los de holanda    sobre mi caballo irían,
y los que no valieran nada    por el río abajo irían.
¿Y mi honra, caballero,    ¿dónde me la dejaría?
Juro en la cruz de mi espada    que en el cinto la traía:
no tocarte ni hablarte    hasta los montes de olivas.
Al llegar a aquellos montes    ella lloraba y suspira.
Por qué lloras, mora bella,    por qué lloras, mora linda?
Lloro porque en estos montes    mi padre cazar solía
con mi hermano Moralejo    y toda su compañía.
¡Oh, cielos, ¿qué es lo que oigo?,    ¡Valga la Virgen María!
¡Creí traerme una esposa    y traigo una hermana mía!
¡Abrid, padre, los balcones,    ventanas y celosías,
que ya apareció la rosa    que buscáis de noche y día!
Su madre que le lloraba,    su padre que le decía:
¡Hija de mi corazón!,    ¿dónde has estado metida?
En un castillo de moros    allí me tenían cautiva
lavándoles los pañales    a los moritos que había.
¡Quitadle el luto al palacio,    vestidlo de telas ricas,
que ya pareció la reina    por quien el luto vestía!

Bibliografía:
Recogida por Francisco López Estrada, antes de 1985. (Colec.: López Estrada, F.). Publicada en López Estrada 1984, pp. 254-55, nº. 7a.