IGR: 0169. Versión: 131. Rima: 8+8 í-a. Hemistiquios 63.
Las Huebras (ay. Nerpio, p.j. Hellín, ant. Yeste, Albacete, España)
Mañanita mañanita, mañanita de febrero,
cautivaron a una mora más bonita que un lucero.
La mandaron a lavar pañuelos de la marina:
cuantos más pañuelos lava, más bonita está la niña.
La reina, que la está viendo, la miraba y sonreía;
Si estuviera aquí mi hijo, de ella se enamoraría.
Ha pasado un caballero que de los montes venía
a darle agua a su caballo de esa agua cristalina.
Apártate, mora guapa, apártate, mora linda,
pa que beba mi caballo de esa agua cristalina.
No soy mora, caballero, que en España fui nacida:
me cautivaron los moros noche de Pascua florida.
¿Te quieres venir a España? De buena gana me iría;
los pañuelos que yo lavo, ¿dónde me los dejaría?
Los finos y los bordados en mi caballo se irían,
y los más estropeados el agua se los llevaría.
¿Y mi honra, caballero, dónde te la llevarías?
En el filo de la espada, donde yo llevo la mía.
Montan los dos a caballo, la morita se reía.
¿De qué te ríes, mora guapa, de qué te ríes, mora linda?
¿Si te ríes del caballo o del hombre que lo guía?
No me río del caballo ni del hombre que lo guía:
me río porque me llevan a la hermosa tierra mía.
¿Me dirás quién son tus padres? Mi padre, don Juan Oliva,
y un hermanito que tengo se llama José María.
¡Abrir puertas y ventanas, balcones y galerías,
que por traerme a una mora me he traído a una hermana mía!
Hijo, si fuera verdad, de oro te colmaría,
y si la trajeras pura, aún más te llenaría.
Madre, sí que vengo pura como la Virgen María,
que tan solo me ha dao un beso mi hermano José María.