IGR: 0169. Versión: 113. Rima: 8+8 í-a. Hemistiquios 60.
Prádena del Rincón (ay. Prádena del Rincón, p.j. Colmenar Viejo, ant. Torrelaguna, Madrid, España)
El rey de los romances, aquél que reina en Turquía,
que entre dos morillos tiene una morena cautiva,
tan hermosa y tan gallarda, que a su mesa la ponía.
La reina ha tomado celos y a lavar paños la envía.
Con la friura del agua toda su color perdía.
Vio bajar un caballero por lo alto de una oliva.
Apártate tú, la mora, apártate, mora linda,
deja beber al caballo de esa agua serena y limpia.
No me llame usté a mí mora, ni tampoco mora linda;
soy cristiana como usted, y estoy bautizada en pila;
me bautizaron mis padres de pequeñita y muy linda.
Mientras el caballo bebe de amores la pretendía:
Si quieres venir, la mora, conmigo la llevaría.
Si yo me voy con usted, queda mi fama perdida.
Y los paños del rey moro, ¿a dónde los echaría?
Los que son de hilo y lana el agua los llevaría;
los que son de oro y plata en las alforjas d` irían.
¿En dónde monta la mora, en las ancas o en la silla?
En las ancas, caballero, que en la silla es villanía.
Andaron siete jornadas, palabra no se decían;
eran ya cerca las ocho y han encontrado una oliva.
Apéate tú, la mora, apéate, mora linda;
tomaremos un bocado a la sombra de esta oliva.
Fijó los ojos al cielo, por ver dónde el sol salía.
Me acuerdo que de pequeña mi padre plantó esta oliva.
Se abran los puertos de mar, abran las puertas de villa,
que creí que traíba esposa y traigo una hermana mía.
¿Cuánto diera, la mi madre por ver a la suya hija?
Hijo mío, yo te diera todos los campos de Oliva.
Eso es poco, la mi madre, más vale la suya hija.