IGR: 0145. Versión: 10. Rima: á. Hemistiquios 80.
Uznayo (ay. Polaciones, p.j. San Vicente de la Barquera, ant. Cabuérniga, Santander, España)
Un día el rey y la reina juntitos a misa van
y Tornillos iba hablando lo que no debía hablar:
que la infanta está ocupada de siete meses o más.
Y el rey, de que esto oyó, un castillo mandó armar
para matar la infantita o mandarla desterrar
v6 a los montes más lejanos
Pasa tiempos, pasa tiempos, la infantita pare allá.
v8 Asomóse a una ventana
Virgen pura, Virgen pura, Virgen de la Soledad,
ampárame, si podéis, en esta necesidad.
Si primero llamó a la Virgen, primero estaba allí ya:
Anime, anime, infantita, un infante tienes ya;
anime, anime, infantita, ¿cómo le quieres llamar?
Montesinos, mi señora, que nadién montesidad.
que así se llama su padre y él así se ha de llamar.
San José será padrino y usted madrina será
y Jesucristo del cielo le bajará a bautizar.
Más crece éste en un día que otros en un año y más.
y a cabo de cuatro meses con su padre iba a cazar.
Se asentaron n` una piedra su padre y él a merendar.
Mira, padre. –Si, hijo mío, mira Francia dónde está;
mira castillos dorados, tus abuelos allí están.
Déjeme ir allá, padre, padre, déjeme ir allá.
No te dejo, hijo mío, porque no sabes hablar.
Su padre que quiso o no y el niño para allá va.
Hincó su rodilla en tierra, tiró el sombrero pa atrás:
Buenos días, señor rey, con la corona real,
a la señorita reina y a los que con ella está;
a Tornillos no le hablo porque no debía de hablar.
Tornillos, de que esto oyó, al niño quiso pegar.
Estáte quieto, Tornillos, que el niño no te hace mal,
que el niño parece bueno y cortés en el hablar.
Dime de quién eres hijo y a quién vienes a buscar.
Hijo suyo soy, buen rey, hijo suyo soy carnal,
hijo de aquella infantita que usted mandó desterrar.
Vete, hijo mío, y dile que venga acá.
Tiene hecho juramento de no volver acá más,
si no matan a Tornillos o lo mandan desterrar.
Unos matan a Tornillos y otros a buscarla van.
Y con eso yo me vine y a todos los dejé allá.
Variante: -39b y otros a por ella van. Al insistir D. Catalán, dijo «es igual».