IGR: 0023+0110. Versión: 76. Rima: í-o+á. Hemistiquios 64.
Málaga (ay. Málaga, p.j. Málaga, Málaga, España)
Se ha declarado una guerra entre España y Portugal
y a Gerineldo lo sacan de capitán general.
La princesa que lo sabe no hace más que llorar.
No llores, princesa mía, no tienes por qué llorar;
si a los seis años no vengo, ya te podrás tú casar.
Ya han pasado los seis años, camino de siete van,
y el padre le dijo un día que si se quiere casar.
¡Cómo quieres que me case, si el conde a lo vivo está?
No me ha dado la licencia para poderlo buscar.
Desde el día que lo hicistes tienes la licencia dá,
y junto con mi licencia tienes tu la libertad.
Mandó hacer unos zapatos de muy fuerte cordobán;
de día anda entre montañas, de noche por la ciudad.
Corrió las siete partidas y no lo pudo encontrar,
ya de vuelta que venía, se ha encontrado una vacá:
Dime, vaquerito, dime, por la Santa Trinidad,
que me niegues la mentira y me digas la verdad,
¿de quién son esas vaquitas con tanto hierro y collar?
Son del conde Gerineldo, que lo van a desposar
con la hija del rey moro pa(ra) que arregle esta ciudad.
Toma este doblón de oro y llévame a su portal;
le pediré una limosna, él saldrá y me la dará.
Después dada la limosna la comenzó a requebrar:
¡Ay qué ojos morenita tan grandes y tan de más.
Los habrás visto, señor, y no los conocerás.
Eres el diablo, romera, que me ha venido a buscar.
No el diablo, Gerineldo, sino tu mujer carnal.
Rey moro, toma tu hija, toma tu virginidad,
que si virgen me la distes, virgen te la vuelvo a dar,
que me voy con mi romera que me ha venido a buscar.
las fiestas y los torneos para romera serán.
Y la hija del rey moro se ha quedado burlá.
(Precede el romance de Gerineldo, 0023.)