Gerineldo+La Condesita v75

IGR: 0023+0110. Versión: 75. Rima: í-o. Hemistiquios 55.

Agüimes (ay. Las Palmas de Gran Canaria, ant. Telde, p.j. Las Palmas, ant. Las Palmas de Gran Canaria, isla de Gran Canaria, Las Palmas, auton

Venerando, Venerando,    mi caballero pulido,
a las diez se acuesta el rey    y a las once está dormido,
a las doce y media en punto    Venerando en mi castillo,
con zapatillas de seda    para que no sienta el ruido.
No se ría, señorita,    de un mozo que ya ha servido.
No me río, Venerando,    que de veras te lo digo;
a las diez se acuesta el rey    a las once está dormido,
a las doce, Venerando,    yo te espero en el castillo,
con zapatillas de seda    para que no sienta ruido.
Se besaron, se abrazaron    y se quedaron dormidos.
A las seis de la mañana    pasó el rey a su registro
…..    y los encontró dormidos;
no los quiso despertar    que estaba el sueño vencido:
Sólo lo que dejaré    la espada de testigo.
Se levanta la princesa    seis varas del sol salido:
¡Alevanta, Venerando,    mira que somos cogidos!
Si no lo quieres creer    la espada está de testigo.
Se alevanta Venerando    marchito y descolorido.
Al bajar las escaleras    se encontró con el rey mismo:
¿Dónde vienes, Venerando,    marchito y descolorido?
Vengo de vuestros jardines    de cortar rosas y lirios,
y una rosa marchitante    que hasta el color me ha comido.
Es mentira, Venerando,    con la princesa has dormido.
Máteme usted, señor rey,    que yo me lo ha merecido.
No te mato, Venerando,    que te crié desde niño;
pero mañana a estas horas    seréis esposa y marido.
Eso no, mi señor rey,    que lo tengo prometido
de no casarme con dama    que haya dormido conmigo.

Otros datos:
Nota: Véase la entrada nº4374 para la continuación del romance doble.

Sigue el romance de LaCondesita.
Bibliografía:
Gran Canaria, España). Recogida por Francisco Tarajano, 1955. (Archivo: AMP). Publicada en F.E.R.U. 1 Can. 1969, I, p. 140. Reeditada en RTLH 8 (1976), p. 308, nº II.264.