IGR: 0023. Versión: 81. Rima: í-o. Hemistiquios 54.
Luriezo (ay. Cabezón de Liébana, p.j. San Vicente de la Barquera, ant. Potes, Santander, España)
Gerineldo, Gerineldo, paje del rey muy querido,
cuántas damas y doncellas quisieran dormir contigo;
y así esta noche a las doce te espero en mi domicilio.
Como soy vuestro criado os queréis chancear conmigo.
No te lo digo de burlas, ni por chancearme contigo,
porque estoy enamorada, muy de veras te lo digo.
A eso de la medianoche vino a ésta muy listo,
y se acostaron los dos como mujer y marido.
Su padre que no dormía parece que sintió ruido,
y los encontró a los dos profundamente dormidos.
Si yo mato a la infantita queda perdido el castillo,
y si mato a Gerineldo, criándole desde niño.
Desenvainando su espada entre los dos la ha metido.
Cuando despertó la infanta le dice: –Querido mío,
levántate, Gerineldo, mira que somos perdidos,
que la espada de mi padre con nosotros ha dormido.
No te asustes, mi querida, que la traía conmigo.
La tuya era de plata, la de mi padre, oro fino.
En esto le llamó el rey, y contestó muy corrido;
éste llegó a su presencia asustado y compugido.
¿De dónde vienes, Gerineldo, que vienes despavorido?
Vengo de ahuyentar los moros que nos roban el castillo.
Cómo sabes disculparte para ser muchacho y niño;
dormiste con la infantita, eso sin el mi permiso.
Para librarnos de estorbos, para evitar compromisos,
estaremos con el cura que avise al señor obispo,
suprima las monestaciones, y que os case el domingo.