IGR: 0023. Versión: 80. Rima: í-o. Hemistiquios 64.
Buyezo (ay. Cabezón de Liébana, p.j. San Vicente de la Barquera, ant. Potes, Santander, España)
Gerineldo, Gerineldo, paje del rey bien querido,
cuántas damas y doncellas desean hablar contigo;
y yo también, Gerineldo, que tú fueras mi marido.
Como soy vuestro criado, así vos burláis conmigo.
No te lo digo burlando que de veras te lo digo.
Si me lo dices de veras, ¿a qué hora vendré al castillo?
Entre las diez y las once, cuando el rey esté dormido.
Entre las diez y las once viene a picar al castillo.
¿Quién será el desvergonzado, mas quién será el atrevido,
quién será el desvergonzado que a esta hora pica al castillo?
Soy Gerineldo, señora, que vengo a lo prometido.
Si tú eres Gerineldo serás muy bien recibido.
Le ha cogido por un brazo y en su cuarto le ha metido;
mas el rey como no duerme muy pronto los ha sentido.
Se levantó de la cama con sueño despavorido,
y hallólos cara con cara como mujer y marido.
¿Qué haré yo ahora con éstos, que haré yo ahora, Dios mío?,
si yo mato a la infantina queda mi reino perdido;
si yo mato a Gerineldo, le he criado desde niño.
Aquí les dejo mi espada que les sirva de testigo.
Espierta, espierta, Gerineldo, espierta si estás dormido,
que la espada de mi padre entre los dos ha dormido.
No es la espada de tu padre que la traigo yo conmigo.
Bien la conocía yo, bien la conozco, Dios mío,
que la tuya es de plata, la de mi padre oro fino.
Se levantó de la cama con el refajo amarillo.
Al bajar las escaleras su padre y el rey le ha dicho:
¿A dónde vas, Gerineldo, a dónde vas tan corrido?
Voy a matar a los moros que me roban el castillo.
Bien te sabes disculpar para ser pequeño y niño;
la infanta perdió un clavel, creo que tú le has cogido.
Cójale que no le coja, cásenos usté el domingo.