IGR: 0023. Versión: 79. Rima: í-o. Hemistiquios 63.
Cañeda (ay. Campoo de Enmedio, p.j. Reinosa, Santander, España)
Quién tuviera la fortuna que Gerineldo ha tenido,
de llevar ropas al rey y a la infantina un vestido.
Buenos días tenga el rey. Gerineldo, bienvenido.
Gerineldo, Gerineldo, paje del rey muy querido,
cuántas damas y doncellas desean hablar contigo;
y yo también deseara de que fueras mi marido.
Como soy vuestro criado, señora, os reís conmigo.
No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.
Si eso me dice, señora, ¿a qué hora vendré al castillo?
Sobre las once o las doce cuando el rey esté dormido.
Sobre las once o las doce, Gerineldo dio un suspiro.
La infantita que no duerme con otro le ha respondido.
Apárreme tu cordón y por él seré subido.
Con el ruido de los dos el buen rey los ha sentido,
y ha ido paso entre paso hasta el camarín ha ido,
y los encontró durmiendo como mujer y marido.
Puso la espada por medio para que sirviera de testigo.
La infantita despertó . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Despierta tú, Gerineldo, despierta si estás dormido,
que la espada de mi padre entre los dos ha dormido.
No te dé pena, infantina, que yo la traje conmigo.
Es incierto, Gerineldo, que ésta yo la he conocido;
que la de mi padre es de oro, la tuya de plata fina.
Levántate, Gerineldo, llévale al rey el vestido,
y vete paso entre paso a hacerte el entrometido.
Buenos días tenga el rey. Gerineldo, bienvenido.
¿Qué traes tú, Gerineldo, que vienes descolorido?
o traes traición armada o la has acometido.
Ni traigo traición armada ni la he acometido;
la hermosura de una rosa todo el color me ha comido.
Si dormiste con la infanta la infanta durmió contigo;
pero el domingo que viene seréis mujer y marido.