IGR: 0023. Versión: 74. Rima: í-o. Hemistiquios 67.
Castillo (ay. Arnuero, p.j. Santoña, Santander, España)
Un día por la mañana fue Gerineldo al castillo
y al entrar por la portada la infantina le ha sentido;
ella que le ve venir tan galán y tan pulido,
por requerirle de amores estas palabras le ha dicho;
Gerineldo, Gerineldo, mi camarero querido,
quién pudiera, quién pudiera hablar a solas contigo
a eso de la medianoche sin que nadie sea testigo.
Como soy vuestro criado, señora, os burláis conmigo.
No me burlo, Gerineldo, no me burlo, mi querido,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . que de veras te lo digo.
Si de veras es lo dicho, de noche vendré al castillo,
al cantar el gallo blanco o al cantar el gallo pinto,
después de cerrar las puertas, cuando el rey esté dormido.
Ya llegó la medianoche y ha cantado el gallo pinto;
la infantina que lo siente a una ventana ha salido;
vio venir a Gerineldo muy galán y muy pulido.
Entra, Gerineldo, entra, entra por ese postigo,
quítate zapatos de oro, póntelos de paño fino,
que el buen rey está durmiendo y no le despierta el ruido.
Se abrazaron uno a otro y así se han quedao dormidos.
Cuando llegó la mañana el rey pidió los vestidos
para salir a cazar a los montes del castillo.
Como no va Gerineldo a darle al rey los vestidos,
hasta el cuarto de la infanta el rey se ha entrometido,
y ve durmiendo a los dos como mujer y marido.
Puso la espada en el medio para tener un testigo.
Al despertar la infantina la espada del rey ha visto.
Gerineldo, Gerineldo, la espada del rey he visto;
la habrá dejado aquí en medio para tener un testigo.
Corre al jardín, Gerineldo a coger rosas y lirios
para que vea mi padre que allí estás entretenido.
El rey que ve a Gerineldo, a buscarle se ha salido.
Gerineldo, Gerineldo, con la infantina has dormido;
para el domingo que viene seréis mujer y marido.