Gerineldo v152

IGR: 0023. Versión: 152. Rima: í-o. Hemistiquios 74.

Benaocaz (ay. Benaocaz, p.j. Arcos de la Frontera, ant. Grazalema, Cádiz, España)

Mañanita, mañanita, mañanita de San Juan,    
se pasea Gerineldo por la orillita del mar;    
mientras bebe su caballo, Gerineldo echó un cantar.    
La princesa que le ha oído, se ha quedado enamorá.    
-Gerineldo, Gerineldo, mi camarero y pulido,    
!quién estuviera esta noche contigo junto al vestido¡    
-Como soy vuestro criado se queréis burlar conmigo.    
-No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.    
A las diez se acuesta el rey, a las once está dormido,    
y a eso de las once y media puedes rondar el castillo    
con zapatitos de seda para que no seas sentido.-    
Al subir las escaleras Gerineldo dio un suspiro.    
-¿Quién ha sido ese ladrón? ¿quién ha sido ese atrevido?    
-Señora, soy Gerineldo, que vengo a lo prometido.    
-¿Quieres comer o beber, o qué quieres, dueño mío?    
-Ni comer ni beber quiero, del amor vengo rendido.-    
Lo ha cogido de la mano y en su lecho lo ha metido    
y entre besitos y abrazos se van quedando dormidos.    
El rey ha despertado y sus ropas ha pedido,    
como nadie se las daba, él solito se ha vestido.    
Se fue al cuarto de su hija, se encuentra a los dos dormidos    
-No te mato, Gerineldo que te crié desde niño,    
y si mato a la princesa queda mi reino perdido:    
pondré mi espada por medio pa que sirva de testigo.-    
Y se ha quitado la espada y entre los dos la ha metido.    
Como el acero es tan frío la princesa lo ha sentido.    
-Levántate, Gerineldo, que estamos los dos perdidos    
que la espada de mi padre sirviendo está de testigo.    
-¿Dime qué hago yo ahora tres horas el sol salido?    
-Vete por esos jardines cortando rosas y lirios.-    
El rey, que estaba al acecho, al encuentro le ha salido.    
-¿Qué te pasa, Gerineldo, tan pálido y afligido?    
-La fragancia de una rosa mi color se lo ha comido.    
-Mientes, mientes, Gerineldo, tú con la infanta has dormido:    
antes de las oraciones tienes que ser su marido.    
-Tengo hecho un juramento a la Virgen de la Estrella    
mujer que ha sido mi dama de no casarme con ella.    

Bibliografía:
Recitada por María Bazán (78a). Recogida por Virtudes Atero Burgos, 1982. (Archivo: VA; Colec.: Atero, V.).