Gaiferos libera a Melisenda v3

IGR: 0151. Versión: 3. Rima: á. Hemistiquios 105.

Trascastro (ay. Peranzanes, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Fornela, León, España)

¡Para eso sodes, Gaiférez,    para los dados jugar,
no sois pa buscar a Melisendra,    que en poder de moros está!
Siete años hay que la busco    y no la puedo encontrar;
cuatro van por morería    y tres van por cristiandad.
Dice que estaba en Sansueña,    dice que en Sansueña está.
Fuera a pedir el caballo    de su primo don Roldán.
Mis caballos y mis armas    a nadie las tengo a dar,
que las tengo bien enseñadas    y me las van a enseñar mal.
Al oír estas palabras,    Gaiférez . . . . . . . . .
bajara la vista al suelo    y encomenzara a llorar.
Calla tú, Gaiférez, calla,    
mis armas y mi caballo    a ti las tengo a prestar
y este cuerpito ligero    para irte a acompañar.
Solo me tengo dir, solo,    para haberla de sacar.
Las señas de mi caballo    te las tengo a denseñar:
dándole una sopa en vino    y una corteza de pan
y aflojándole la cincha    y apretándole el petral
siete batallas de moros    bien las sabía saltar.
Otro día por la mañana    empezara a caminar,
y al llegar a Sansueña    los moros en misa están,
sólo quedaba el portero    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ábreme la puerta, moro,    que vengo de alta mar,
tanto oro y plata traigo,    cuenta no te puedo dar.
El moro, por la codicia,    las abrió de par en par.
Al tenerlas abiertas,    ya las quería cerrar.
¡Fuera, fuera, cristianillo,    que aquí no debías dentrar!,
que en el modo `e caminar    me paeces a don Roldán.
¿Dónde están las damas, moro,    que el perro solía holgar?
Toditas aquí están, señor,    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
al no ser Melisendra,    que la van a encoronar
reina de siete reinos    por la noche de San Juan.
Acompáñame, buen moro,    donde Melisendra está.
¿De qué tierra, el caballero,    de qué tierra y qué lugar?
Soy de Francia, la señora,    soy de Francia natural.
Entóes usted, que es de Francia,    
conocerá a Gaiférez    y también a don Roldán.
Sí, yo conozco a Gaiférez    y también a don Roldán.
¿Usted mi quié llevar una carta    pa mi primo don Roldán?
Escríbala, señora, escríbala,    que usted la irá a llevar.
La cogiera entre los brazos,    la pusiera en el ruán.
A la salida de una fuente,    a la entrada de un arenal,
los moros de misa salen,    
tanta gente es la que sale,    que el sol hacía nublar:
¡Ay, Dios mío, quién me diera    
el caballo de mi primo,    de mi primo don Roldán!
Dándole una sopa en vino    y una corteza de pan
y apretándole la cincha    y aflojándole el petral,
siete batallas de moros    bien las iba a saltar.
Calle, la señora, calle,    que ese caballo aquí está.
Tanta es la sangre que corre,    que los caballos hacía nadar.
¿Cómo se conocen los primos?    En el modo de pelear.
¿Cómo se conocen los caballos?    En el modo de rinchar.
¿Cómo se conocen las espadas?    En el modo de cortar.
Llévala, cristianillo, llévala,    que aquí no ha de quedar,
que si a ese paso vas,    moro no me has de dejar.
¡Válgame Nuestra Señora,    más la Virgen del Pilar!

Otros datos:
Variantes: -31a No siendo M.; -52 -53 -54a Allí tenía el otro primo; -55b q. a no la has de dejar.

Bibliografía:
Recitada por David Ramón (69a). Recogida por Diego Catalán, J. Antonio Cid, Flor Salazar y Ana Valenciano, 1977. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta NORTE 77; cinta: `Trascastro-B` A9 y B2). Publicada en Catalán 1979, pp. 250-253 y AIER 1 (1982), nº 11:1, pp. 30-31 Reeditada en TOL I 1991, pp. 82-84.