IGR: 0136. Versión: 73. Rima: í-a. Hemistiquios 52.
Villodrigo (ay. Villodrigo, p.j. Palencia, ant. Astudillo, Palencia, España)
Un conde y una condesa para Santiago caminan
a pedir a Dios del cielo que les diera niño y niña.
Los moros que lo supieron bajaron de la Turquía;
al conde le dieron muerte y a la condesa cautivan.
La llevan a presentar a la reina de Turquía.
Buenos días, mi señora. Bienvenida, esclava mía,
Yo te entregaré las llaves, las llaves de mi cocina.
Llaves de hierro, señora, yo no las merecería,
que en casa del rey mi padre de oro fino las tenía.
Quiso Dios del cielo que parieran en un día.
Las comadres eran falsas, arman grande traidoría;
el niño dan a la reina y la niña a la cautiva.
¿Cómo pondrás a la niña? Si yo estuviera en mi tierra
y la niña fuese mía, yo Blanca Flor la pondría,
que así se llama una hermana una hermana que tenía,
que la cautivaron moros día de Pascua florida.
Llora la una y llora la otra, arman grande gritería;
el rey que lo ha sabido a la cocina se iría.
Si te cautiva la esclava, la vida la quitaría.
No me cautiva la esclava, que es una hermanita mía.
Si esto me dices tú, reina, pronto la casaría
con un hermano que tengo que es la flor de la Turquía.
No lo querrá Dios del cielo ni la sagrada María,
dos hijas de Blanca-Flor de los moros fueran cautivas.
Anda, vete para casa, y di a la madre mía
que debajo del manto llevo una sagrada María.