IGR: 0045. Versión: 34. Rima: ó-a+á-a. Hemistiquios 88.
Orán (Argelia)
Sercada está Santa Fe de un rico lienso enserado;
ricas tiendas le rodean de tersiopelo y brocado.
En la más chiquita de eyas está Cristo señalado,
y en la cabesa de Cristo está un rubí de oro ezmaltado,
que si le apresiáis, el Sidi, vale más que tu reinado.
A las doze horas del día un moro se ha demostrado,
sobre un cabayo negro de blancas manchas manchado.
¡Ay Valensia!, y ¡ay Valensia! Valensia la bien sercada,
primero fuitis del moro, que de quistianos ganada,
y anora, si Al-lah me ayuda, a moros serís tornada.
A ese perro de ese Sidi yo le pelaré las barbas.
Su mujer, Ximena Gomes, será la mi cozinera;
su hija, doña Urraca, será la mi enamorada;
la de los rubios cabeyos, esa me hará la cama,
y la más chiquita de eyas ensenderá la mi duaya.
Oído lo había el buen Sidi desde su alta ventana;
los dados tiene en la mano, al suelo los arronjara;
fuese para los palasios donde la Urraca estaba:
En huena hora estés, Urraca, mi estreya de oro ezmaltada.
En eya vengáis, i padre, espejo en que me miraba.
Levántaté tú, Urraca, lévantaté de mañana,
quítaté paños de siempre y ponte los de la pascua;
con ahua de la redoma, arrebóaté la cara,
hasta que saques el rostro como espada asercalada.
Con siento de tus donzeyas asómaté a la ventana;
verás pasar a ese Sidi, detenédmelé en palabras;
las palabras sean pocas y en amor sean tocadas.
¿Cómo lo haré, mi padre, que de amor no entiendo nada.
Yo te enseñaré, mi hija, como si fueras uzada.
Se levantó la Urraca, se levantó de mañana;
se quitó paños de siempre y puzo los de la pascua,
y con siento de sus donzeyas asomóse a la ventana.
Vido pasar a ese Sidi que se pasa y no la habla:
¿Quién es ése u cuál es ése, que se pasa y no me habla?
El Sidi soy, mi señora, que por ti ando yo en bataya;
siete años hazían, siete, que por ti blando mi espada.
Y otros siete, mi señor, que estoy por esa ventana;
de tus amores, el Sidi, tirarme por la ventana.
Si te tirares, mi vida, te resiberé en mi halda.
Eyos en esas palabras, el Barbés que rebuznara:
¿Qué es aquesto, mi señora?, Gran traisión tenís armada.
No tengo traisión ninguna, ni en mi linaje era uzada;
los cabayos de mi padre, no los han dado sebada.
Entre esas palabras y otras, la cabesa le cortara.
Nota de editor: las cuatro mujeres nombradas arriba son las que en Buenos Aires le proporcionaron al recolector las versiones marroquíes que allí recogió. No nos consta cuál de ellas contribuyó éste romance (ni los otros de la colección tampoco). -24b: asercalada, incomprensible para mis informantes; léase acicalada.