El moro que reta a Valencia v20

IGR: 0045. Versión: 20. Rima: á-a. Hemistiquios 78.

Nuez (ay. Aliste, ant. Aliste, p.j. Zamora, ant. Alcañices, Zamora, España)

Paseándose anda el morito    por las sendas de Granada;
mirándose anda a Valencia,    que estaba muy bien cercada:
¡Oh Valencia, oh Valencia,    así tú fueres quemada,
primero fuiste de moros    que de cristianos cercada!
Tres hijas tiene el rey,    todas tres mis cautivadas:
una me ha de hacer la lumbre    y otra me ha de hacer la cama,
otra, antes de medianoche,    ha de ser mi enamorada
y su madre la Babilionia    m` ha llevar `l caballo al agua.
Oyéndolo estaba el buen rey    de altas salas donde estaba,
llamó a su hija más chiquita,    a la que llaman Mariana:
Aprisa, ponte el vestido,    aprisa el zapato calza
y súbete a ese balcón    a esa ventana más alta;
a ese moro que ahí viene    entreténmelo en palabras,
las palabras eran pocas,    de amores sean tocadas.
¿Yo qué le he d`ecir, mi padre,    yo de amores no sé nada?
Tú dile lo que quisieres,    de amores seán tocadas.
Vaya con Dios, el morito,    el que vas por la calzada,
siete años va para ocho    que por ti no me peinaba.
Otros tantos, la señora,    que por ti no corto barba.
Tírate de ese balcón,    de esa ventana más alta,
que yo te recogería    en alas de la mi capa.
Toma esta manzana de oro,    el pinzón de fina plata.
¡Que mucha fineza es esa    pa quien no merece nada!
De esas manzanas, el moro,    mi padre tenía un arca.
Vete con Dios, el morito,    no digas que te soy falsa,
que en las cuadras del mi padre    un caballo se ensillaba,
no sé si es para ir a moros,    no sé si es para ir a caza.
No tengo miedo a tu padre,    ni a todos los de la cuadra,
sino es a un potrezuelo,    hijo de esta yegua baya,
que a mí me lo habían hurtado    en las sendas de Granada.
Ese caballo el morito,    mi padre le da cebada
y cada vez que le da pienso    le comía media carga.
Al estar n`estas razones,    el su padre que asomaba.
Donde pon la yegua el pie,    pone el caballo la pata.
¡Oh malhaya, el potrezuelo,    que a la yegua no la alcanza!
Yo no la quiero alcanzar    porque es la mi madre Baya.
Al pasar un arroyuelo,    al llegar a una esplanada,
le tira lanza    y se la deja clavada.
Atrás, atrás, el morito,    que me llevas una alhaja.
Variante: -22b: rica plata.    

Otros datos:
Nota: Véase fotocopia del ms. original.. La nuera de Rosa Fernández, Rosa Fernández Fernández, ha sido entrevistada y grabada varias veces por miembros del SMP (más recientemente en el verano de 2001) También figura este romance entre su repertorio.

Bibliografía:
Recitada por Rosa Fernández. Recogida por Diego Catalán y Álvaro Galmés, 1948. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en Catalán Siete siglos, 1969, pp. 136-137. Reeditada en Petersen Web-2006, Texto. (ms. original, p. 2).