El mercader de Sevilla v1

IGR: 0429. Versión: 1. Rima: á-e. Hemistiquios 52.

Santa Cruz De Tenerife (ay. Santa Cruz de Tenerife, p.j. Santa Cruz de Tenerif, ant. Santa Cruz de Tenerife, isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España)

Un mercader de Sevilla    que trata y contrata en Flandes,
estando un día domingo    bailando está en una parte,
y vio una dama y le gusta,    hasta que mandó hablarle,
si en esto de casamientos    eran gustos de sus padres.
Ella le da de contesta:    Sobre eso no hay quién mande.
Se están queriendo siete años,    sin darlo a entender a nadie.
Al cabo de los siete años    lo ve un poco demudable:
¿Qué tienes que estás tan triste?    Sabrás que quiero embarcarme.
Por celos que de ti tuve    quité la vida a un bergante,
le di muerte a un sacerdote    por defender a un diamante;
van los pleitos a sentencia    y dan sentencia de ahorcarme.
¡Si mis padres lo supieran,    si lo supieran mis padres
de la muerte que yo muero    siendo mi gente tan grande!
¡Válgame Virgen del Carmen,    de los afligidos madre,
qué muerte tan de repente    para no poder llamarte!
Ahí te quedan mis haciendas,    de mis bodegas las llaves,
siete casas de alto y bajo    con lo que dentro hallares;
que se encontrarán cavando    debajo del arca grande,
enterrados en la tierra,    están como diez mil reales,
y de eso, lo que te quiero:    un oficio de los grandes
y lo demás que te queda    para que vistas y calces.
Tranca las puertas de noche,    no salgas sola a la calle,
que aquella que bien obrara    todo bien es sobranciable.
Allá te va esa esmeralda,    ponla en la mano del guante.
Gócete quién te merezca,    yo me alegro de mi parte.
Esta prenda os encargo    huérfana de padre y madre.

Bibliografía:
Recogida por Agustín Espinosa, 1926. (Archivo: AMP; Colec.: Espinosa, Agustín). Publicada en FERU 1-Canarias 1969, II, pp. 104-105, nº 60. Reeditada en IGR-vulgar 1999, pp. 170-171.