IGR: 0429. Versión: 1. Rima: á-e. Hemistiquios 52.
Santa Cruz De Tenerife (ay. Santa Cruz de Tenerife, p.j. Santa Cruz de Tenerif, ant. Santa Cruz de Tenerife, isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España)
Un mercader de Sevilla que trata y contrata en Flandes,
estando un día domingo bailando está en una parte,
y vio una dama y le gusta, hasta que mandó hablarle,
si en esto de casamientos eran gustos de sus padres.
Ella le da de contesta: Sobre eso no hay quién mande.
Se están queriendo siete años, sin darlo a entender a nadie.
Al cabo de los siete años lo ve un poco demudable:
¿Qué tienes que estás tan triste? Sabrás que quiero embarcarme.
Por celos que de ti tuve quité la vida a un bergante,
le di muerte a un sacerdote por defender a un diamante;
van los pleitos a sentencia y dan sentencia de ahorcarme.
¡Si mis padres lo supieran, si lo supieran mis padres
de la muerte que yo muero siendo mi gente tan grande!
¡Válgame Virgen del Carmen, de los afligidos madre,
qué muerte tan de repente para no poder llamarte!
Ahí te quedan mis haciendas, de mis bodegas las llaves,
siete casas de alto y bajo con lo que dentro hallares;
que se encontrarán cavando debajo del arca grande,
enterrados en la tierra, están como diez mil reales,
y de eso, lo que te quiero: un oficio de los grandes
y lo demás que te queda para que vistas y calces.
Tranca las puertas de noche, no salgas sola a la calle,
que aquella que bien obrara todo bien es sobranciable.
Allá te va esa esmeralda, ponla en la mano del guante.
Gócete quién te merezca, yo me alegro de mi parte.
Esta prenda os encargo huérfana de padre y madre.