El ateo v5

IGR: 0808. Versión: 5. Rima: í-a. Hemistiquios 34.

Hazas del Cesto (ay. Hazas de Cesto, p.j. Santoña, Santander, España)

Jesucristo iba a cazar,    a cazar como solía;
los perros lleva cansados    de subir cuestas arriba.
En el monte encuentra un hombre,    hombre de mala enconía.
Le pregunta que si hay Dios,    él dijo que Dios no había.
Calla, hombre, que sí hay Dios    y también Santa María.
que te puede enviar la muerte    y no sabes en qué día.
No tengo miedo a la muerte    ni tampoco a quien la envía.
Otro día a la mañana    la muerte a su casa iba.
Detente, muerte rabiosa,    detente siquiera un día
pa confesar los pecados    que he hecho en toda mi vida.
No me puedo detener,    que Dios del cielo me envía.
Las puertas del cielo cierran,    las del infierno abrían
para meter aquella alma    que dijo que Dios no había.
Le pusieron de cenar    una culebra cocida,
le pusieron de beber    un vaso de trementina
y después de haber cenado    una cama muy pulida
de balas y perdigones    que le levantan pa arriba.

Otros datos:
Nota: título original: El descreído.

Bibliografía:
Recogida por Narciso Alonso Cortés, antes de 1920. (Colec.: Alonso Cortés, N.). Publicada en Alonso Cortés 1920, p. 263.