El ateo v4

IGR: 0808. Versión: 4. Rima: í-a. Hemistiquios 30.

Arroyo (ay. Arroyo, p.j. Valladolid, Valladolid, España)

Le pregunta que si hay Dios    y dice que Dios no había.
Hombre, que estás engañado,    que hay Dios y Santa María;
la muerte por ti vendrá    mañana o a esotro día.
Yo no temo a la muerte    ni tampoco al que la envía.
A esotro día temprano    la muerte por él venía.
Quítate, muerte espantosa,    déjame siquiera un día
pa confesar y comulgar    y cumplir esta alma mía.
No te puedo dejar nada,    que el rey del cielo me envía.
Ya bajan los oficiales    a darle los buenos días.
Buenos días tengas, hombre,    pa sentarte en esta silla.
No se podía sentar    de tantas llamas que había.
Ya le bajan a comer    una culebra freída,
ya le bajan a beber    un vaso de perlesía.
Las puertas del infierno    abiertas las hallaría;
las de la gloria    bien cerradas las tenía.
Nota: título original: El descreído.    

Otros datos:
Inicio: Cuando Jesús iba a caza, a caza como él solía,

se ha encontrado con un hombre triste y de malancolia.
Bibliografía:
Recogida por Narciso Alonso Cortés, antes de 1920. (Colec.: Alonso Cortés, N.). Publicada en Alonso Cortés 1920, p. 262.