IGR: 0231. Versión: 43. Rima: ó+estróf.. Hemistiquios 124.
Maraña (ay. Maraña, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Valdeburón, León, España)
Uno era el ruincanana, otro era el ruiseñor,
otro era la tortolita, que lo cantaba mejor.
Si lo ha matado por carne, no tenía un cuarterón;
si lo ha matado por pluma, se l`hubiera dado yo,
si lo mató por envidia, Dios le dé mal galardón.
Le dio Dios las siete hembras y entre ellas ningún varón.
¡No reventaras, María, por el par del corazón,
que tuviste siete hijas y entre ellas ningún varón!
Ya lo oyera la mediana, ya lo oyera la mayor,
ya lo oyera la pequeña, que se está peinando al sol:
Calle usted, padre mío, calle, no eche usté ese galardón,
que voy a servir yo al rey en hábitos de varón.
No vales para ella, hija, no vales para ella, no:
tienes los ojos muy grandes, te conocerá tu amor.
Estos ojitos, mi padre, yo miraré a lo traidor.
No vales para ella, hija, no vales para ella, no:
tienes los pechos muy grandes, te conocerá tu amor.
Estos pechitos, mi padre, yo me los oprimiré, yo.
Siete leguas fue con ella la madre que la parió
y entre las siete y las ocho, dos mil consejos la dio.
En el medio del camino le faltaba lo mejor.
¿Cómo me llamaré, madre, como me llamaré yo?
Mi caballero Oliveros, que así me llamaba yo.
Siete años sirvió al rey y nadie la conoció,
tan sólo el hijo del rey que de ella se enamoró.
De amores me muero, madre, de amores me muero yo,
que el caballero Oliveros hembra es, que varón no.
¿En qué lo conoces, hijo, hijo del mi corazón?
En lo negro de los ojos y en mirar a lo traidor.
Convídala tú, hijo mío, a la plaza `e las manzanas,
que si ella fuera hembra, se iría a las manzanas.
Ya la he convidado, madre, ya la he convidado yo,
y los demás caballeros dicen: «¡Qué ricas manzanas!»
y el caballero Oliveros se iba estar con las madamas.
De amores me muero, madre, de amores me muero yo,
que el caballero Oliveros hembra es, que varón no.
Convídala tú, hijo mío, a la plaza `e los corales,
que si ella fuese hembra, se iría a los corales.
Ya la he convidado, madre, ya la he convidado yo
y los demás caballeros dicen: «¡Qué ricos corales!»
y el caballero Oliveros a trabucos y puñales.
De amores me muero, madre, de amores me muero yo,
que el caballero Olivares hembra es, que varón no.
Convídala tú, hijo mío, a los campos a ensillare,
que si ella fuese hembra no se supiera ensillar.
Ya la he convidado, madre, ya la he convidado yo,
y los demás caballeros ya se habían ensillado
y el caballero Oliveros siete vueltas había dado.
Convídala tú, hijo mío, a los ríos a bañare,
que si ella fuese hembra, no se quedrá desnudare.
Los demás caballeros ya se habían desnudado
y el caballero Oiveros: que el agua le hacía daño.
Echan cartas por el mundo y dormir dos con dos
y el caballero Oliveros con el hijo `el rey le tocó.
El hijo del rey ya se había desnudado
y el caballero Oliveros todavía no había empezado.
Quédese con Dios, buen rey, con Dios se puede quedar,
que le ha servido siete años una doncellita real.
Si usted me sirve otros siete, mi corona le he de dare.
Ni por ocho, ni por siete, no me puedo yo quedare,
tengo a mi padre a la muerte y a mi madre agonizare.