Doncella guerrera v22

IGR: 0231. Versión: 22. Rima: estróf.. Hemistiquios 94.

Quilós (ay. Cacabelos, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Cacabelos, León, España)

Un sevillano en Sevilla    siete hijas tenía el marqués,
un día la más pequeña    una dedicación le entró
de ir al servir al rey.    
No vayas, hija, no vayas,    que te van a conocer
tienes el pelo muy largo    y dirán que eres mujer.
Si tengo el pelo largo,    madre, córtemelo usted,
y después que muy corto,    un varón pareceré.
Cómpreme caballo, padre,    que a la guerra me voy yo.
No vayas, hija no vayas,    que te van a conocer,
esos ojos que tú tienes    son de hembra, no de varón.
Esos ojos que yo tengo,    bajitos los traeré yo.
Cómpreme caballo, padre,    que a la guerra me voy yo.
Esos pechos que tú tienes    son de hembra, no de varón.
Esos pechos que yo tengo    pronto los arreglaré yo,
chalecos sobre chalecos    y encima un buen chaquetón.
Esas piernas que tú tienes    son de hembra, no de varón.
Estas piernas que yo tengo    pronto las arreglo yo,
calceta, sobre calceta    y encima un buen pantalón.
Cómpreme caballo, padre,    que a la guerra me voy yo.
(Ella púsose de nombre Conde Marcos, igual que el padre)    
De amores muero, madre,    de amores muero yo,
los ojos del conde Marcos    son de hembra, no de varón.
Llévala tú, hijo mío,    al jardín a pasear
porque ella, si es mujer,    la rosa ha de buscar.
Ya la llevé, mi madre,    al jardín a pasear,
en vez de buscar la rosa,    el clavel fue a buscar.
De amores muero, madre,    de amores muero yo,
los ojos del conde Marcos    son de hembra, no de varón.
Llévala tú, hijo mío,    a las tiendas a comprar,
porque ella, si es mujer,    calzones no ha de buscar,
Ya la llevé, mi madre    a las tiendas a comprar,
en vez de a buscar las bragas,    los calzones fue a buscar.
De amores muero, madre,    de amores muero yo,
los ojos del conde Marcos    son de hembra, no de varón.
Llévala tú, hijo mío,    a las paredes a mear,
porque ella, si es mujer,    no ha de saber mear.
Ya la llevé, mi madre,    a las paredes a mear,
si yo meaba bien,    ella meaba mucho más.
De amores muero, madre,    de amores muero yo,
los ojos del conde Marcos    son de hembra, no de varón.
Llévala tú, hijo mío,    a los baños a bañar,
porque ella, si es mujer,    no se ha de querer echar.
(Ya no tenía escape. . . . . .y el paxe volvéuse a entregalle a carta que había deixáo escrita ela)    
Mi padre muerto está,    mi madre en las andas va.
Puentecito del rey    
si con virgo te pasé,    (con) virgo te vuelvo a pasar.
Siete años en la guerra    y nadie me conoció;
hasta el condenao del conde    que de mí se enamoró.
Dame la rueca, madre,    que me voy poner a hilar
No le pongan a hilar,    que tus amores (en busca tuya) vienen ya.

Otros datos:
Inicio: (Siete hijas tenía el conde y sin ningún varón.)
Bibliografía:
Recitada por Teresa López González (38a). Recogida por Aurelio González, Mª José Querejeta, Olimpia Martínez y José Ramón Prieto, 1982. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta NOROESTE 82; cinta: 3.16-7.3/B-08). Publicada en TOL I 1991, pp. 275-277.